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Crónica Tanned Tin 2012

Crónica Tanned Tin 2012

Tanned Tin 2012

TANNED TIN: JUEVES 2 DE FEBRERO

Abrigo y bufanda no eran suficientes para el frío extremo que se respiraba en la ciudad de Castellón, mientras los más valientes del lugar fumaban en la puerta de acceso al Gran Teatre cambiamos nuestras pulseras y entramos a que el folk de Greg Trooper nos diera un poco de calor. Con su sombrero, sus notas de guitarra y su simpatía contagió al ya numeroso público del espíritu americano. Ya entrados en calor llegó el solo de una de las caras más acostumbradas al festival: Nacho Vegas. No se calentó demasiado la cabeza y ofreció un espectáculo corto y directo en el que incluyó su ya habitual homenaje a la patrona de los mineros, Santa Bárbara Bendita.

Una propuesta quizás demasiado arriesgada de Tim Hecker sonó exactamente como prometía la protada del disco: como si lanzaran un órgano desde un rascacielos. Un show oscuro y ruidoso donde Hecker sacó su sintetizador y se puso a dar ambiente al lugar con mayor o menor éxito. No falto el hit The Piano Drop que sonó sorprendentemente bien en los altavoces del Teatre.

Mucho más asimilable a simple vista fue el perfecto espectáculo audiovisual de Standstill con uno de los últimos espectáculos de la banda en el que interpretarán su famoso Rooom. Aunque ya conocíamos de sobra lo que nos íbamos a encontrar, el Rooom nos volvió a sorprender y a sumergir en esa fantasía profunda que consiguen mezclando las proyecciones de la habitación con el Adelante Bonaparte (2010, Buena Suerte). La famosa tuba salió esta vez detrás de una de las pantallas para luego aparecer en la habitación con un sonado aplauso. Standstill ya se han convertido en una de las piezas clave del panorama musical español, y con espectáculos tan mágicos como el Rooom, se consolidan además como uno de los grupos más ambiciosos y especiales.

Los auténticos triunfadores de la noche fueron los mexicanos Austin TV con su primer concierto dentro del territorio español. Una descarga de riffs, distorsiones, bailes acelerados y rocanrol que levantó a todo el Teatre e impresionó a conocedores y descubridores de la banda. Salieron al escenario vestidos de amarillo y con unos cascos de luces que recordaban la estética de Orbital o Daft Punk con la que ocultaban sus rostros. Precisamente de Daft Punk hicieron una celebradísima versión Math del Around The World. Terminaron el concierto lanzándose al público y caminando por los asientos del Teatre mientras se hacían auto-fotos con algunos afortunados del público. Un gran acierto.

La jornada la cerraban Triángulo de Amor Bizarro que nos conquistaron especialmente al ver lo bien que suena su estridencia en un escenario como éste. Cargados de energía y con bromas a un público bastante receptivo repasaron su repertorio actual y pasado. A pocos minutos de terminar el concierto Isabel Cea tentó a Nacho Vegas para que saliera con ellos a tocar unos temas: No tienes huevos dijo, sí los tuvo y terminamos el primer día del Tanned Tin viendo a Nacho Vegas guitarra en mano tocar un tema de Triángulo de Amor Bizarro. Puntazo.

 

Tanned Tin / Like A Stuntman

TANNED TIN: VIERNES 3 DE FEBRERO

La segunda jornada del Tanned Tin la comenzamos con uno de los nombres que más esperábamos ver dentro del festival, el contrabajo de Nat Baldwin, conocido por su membresía dentro de Dirty Projectors. Resulto un corto pero emotivo concierto protagonizado por la voz de Baldwin a lo Owen Pallet o Patrick Wolf acompañado de las cuerdas clásicas de su instrumento.

A continuación llegó Papercuts con una de las propuestas más “normales” de la programación del festival, algo que quizás afectó a la percepción del mismo al encontrarnos pocos elementos sorprendentes, aunque sin perder la calidad a la que nos tiene acostumbrados el Tanned Tin. No obstante supieron convencer a los más aficionados de dream pop al que la banda americana se ha aferrado.

Las primeras notas distorsionadas de The History of Apple Pie hacían predecir un concierto fiel a sus influencias más claras. Y así fue, la jovencísima banda británica tiró de pedales, voces femeninas y shoegaze para encandilarnos y rememorarnos a los años mozos de Sonic Youth o Dinosaur Jr. También nos vino irremediablemente a la mente formaciones como The Pains of Being Pure At Heart, Yuck y hasta The Wave Pictures. Celebraciones ante las grandes dosis de pop que ofrecieron con Mallory o You’re So Cool, los temas más reconocibles del grupo.

Oh Pears! aparecieron en el escenario sustituyendo a los ingleses Zun Zun Egui, que cancelaron su aparición unos días antes. El dúo de Philadelphia levantó al público del Teatre a base de una genial complicidad con la batería de Chris Ward que conjuntó melodías fácilmente asimilables con un gran protagonismo de la percusión.

Otra de las propuestas arriesgadas fue la MAIN. Ofrecieron un show demasiado extremo y ostentoso, en el que lo único que parecía destacar era el ambiente espacial, de película de ciencia ficción, que parecían lanzar sus sintetizadores. Una pequeña parte del público, visiblemente perjudicada por el alcohol llegó a molestar a los artistas, los que incluso tuvieron que interrumpir su función con un glorioso Shut Up!.

La conquista del viernes vino protagonizada por los alemanes Like a Stuntman y su impresionante mezcla de notas tribales y sintetizadores. Un número bailable, arriesgado, potente, a medio camino entre LCD Soundsystem y Vampire Weekend. Pero también por el indescriptible show de gritos, onomatopeyas y esquizofrenia de los barceloneses Za!, que aumentaron el pulso cardiaco de todos y cada uno de los presentes.

 

Tanned Tin / The Orchids

TANNED TIN: SÁBADO 4 DE FEBRERO

Con todas las espectativas cubiertas y convecidos plenamente de lo especial que es el Tanned Tin comenzamos la tercera jornada, que seguía fría, con las versiones de Serrat y Cohen a dos voces, dos tambores y una guitarra acústica del dúo Elle Belga, que también tuvo momento para recordar a Manta Ray, la agrupación de la que fue miembro José Luis García, el rubio, cincuenta por ciento de Elle Belga.

Candidatos a formación más cool del año aparecieron en el escenario Fair Ohs. Aderezaron sus melodías africanas con sus pies descalzos y sus graciosos bailes convirtiéndolas en una combinación impecable de pop y dándonos una clase magistral de buen rollo. Claramente influenciados por los temas más directos de Vampire Weekend, el trío londinense dejó claro que el título de su álbum Everything is dancing (2011, Honey High) no era gratuito.

Llegó el turno de los también jovencísimos Patterns, protagonistas durante toda la jornada de uno de los palcos más animados del Teatre, que también supieron contagiar su diversión a base de convincentes melodías. Un trabajo prometedor que nos recordó, por algún motivo no demasiado claro, a la versión en solitario de Bradford Cox, Atlas Sound.

Contrastando en edad con Patterns aparecieron los ya míticos The Orchids con sus temas incuestionables de pop. Junto a ellos se encontraba la reciente incoporación a la banda de Ronnie Borland, que con un destacable jersey verde destacó sobre todos con su espectacular dominio del bajo. El concierto se basó en hits uno detrás de otro y terminó con quizás la más enorme de todas las ovaciones del Tanned Tin 2012.
Marcando bíceps con una camiseta de tirantes y extrañando al personal con una careta de Hannibal Lecter apareció al escenario el cantante de The Hidden Cameras con ganas de provocar. La agrupación supo comerse al público que terminó bailando y cantando los ritmos de pop marcados por flautas y oboes y con un violoncelo dando brincos de aquí para allá sin dejar de tocar.

Ya en plena madrugada le tocaba a Matt Elliot, que volvía al Tanned Tin, esta vez en solitario, convirtiéndose en otra de las caras habituales del festival. Con un show quizás demasiado pausado para la hora que era, el cantante supo jugar con ello regalándonos grandes momentos de folk y consiguiendo que al menos nadie se hiciera una siesta en las cómodas butacas del Teatre.

El Tanned Tin 2012 dentro de este escenario lo cerraba el productor y artista americano Kites del que la organización del festival ya avisó sobre la imposible indiferencia ante su función. Lo que se olvidaron de avisar era que ningún tímpano quedaría inmune y que deberíamos haber traído los tapones para no dañar nuestro sistema auditivo. La actuación de Kites se basó en un ruido extremadamente incómodo y sin sentido del que más de medio aforo salió huyendo con las manos en los oídos. Chris Forgues se atrevía a bromear con el público parando su ruido y tocándose el paquete obscenamente. El proyecto de Kites resultó ser la comidilla de un público generalmente abierto a cualquier proposición musical pero que se vio sobrepasado por los límites de la supuesta psicodelia industrial que estaba sucediendo.

 

Tanned Tin / Fair Ohs

Las impresiones generales ante el festival son las de siemrpe: el Tanned Tin es sin duda uno de los eventos más especiales y originales que se celebran en España y es muy recomendable su asistencia. Cada minuto que pasábamos dentro del Teatre Principal estábamos más convencidos de que volveríamos a Castellón.

Todo ello pese a la malísima comunicación del festival con su público, que venía amparada por unos horarios que no se publicaban o que cambiaban, unas bandas que aparecían y desaparecían, unas confirmaciones que no se confirmaban y una falta total de atención a sus redes sociales y a su página web.

Y es la única pega que le encontramos, pues lo demás es prácticamente impecable: Una organización de lujo, un escenario impresionante, con precios populares y ambiente envidiable. Pero sobretodo un cartel ecléctico y arriesgado que consigue que salgamos de allí con la sensación de haber experimentado cientos de sensaciones melómanas. Un festival convertido en religión.

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