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Disco: Raincoat (Thee Brandy Hips)

Disco: Raincoat (Thee Brandy Hips)
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Thee Brandy Hips - Raincoat

Los donostiarras Thee Brandy Hips ponen al mal tiempo buena cara en Raincoat (Young Hipster Records, 2012), su segundo disco tras We are love (2009). Este trabajo está compuesto por 11 canciones, sobre todo, pop. El salto respecto al anterior es notable, dando la impresión de que han encontrado su rumbo. Raincoat es un disco fácil, pero no en sentido negativo. No hace falta darle más de dos escuchas para quedar prendado de su tono alegre y divertido en cuanto a la melodía, aunque un punto melancólico en las letras. Este recurso lo hemos visto ya más veces, pero en Thee Brandy Hips funciona a la perfección, pues el álbum es un torrente emocional del que resguardarse bajo el chubasquero que nos tienden estas 11 pistas.

Raincoat empieza fuerte, con la soleada ‘Kosmikar’. Sus riffs de guitarra contagian energía, en uno de los temas más inmediatos y veraniegos del disco. Con la misma inmeditez llega el hit ‘Cynicism’, single del que ya conocimos el vídeo hace unas semanas. Sus punteos y su pegadiza melodía hacen que me atreva a decir que estará en todas las quinielas para entrar en las listas de las mejores canciones del año. En ‘Nerves’ vuelven a tirar del rollo surfero que ya apuntaban en la pista que abre el disco.

Tras estos tres enérgicos cortes, el LP no da tregua con el noise de ‘In my room’, que ya había sido tocada en alguna ocasión por el grupo. Esta vez hay mayor protagonismo para la batería y la voz. La distorsión final deja paso a la calma de ‘Dissolve your love in water’, de corte más clásico y evocador. ‘Shoegazing’ mantiene ese ritmo a bajas revoluciones, para ir creciendo a lo largo de sus cinco minutos -es la de mayor duración del disco-.

Y si ‘Shoegazing’ es la más larga, la que le sigue es la más corta. ‘Wayne’ es un pildorazo pop sencillo y directo. Tras esta pista, Raincoat vuelve a coger fuelle y a desprender aroma playero. ‘Overexposed’ también invita a revolcarte por la arena y saltar entre las olas. Aunque no tanto como ‘Indian Summer’ y ‘Ice cream ballad’, las dos canciones que cierran el álbum. Que el título de esta última no engañe a nadie, puesto que no esconde ninguna balada sino un rollo Vampire Weekend que entusiasma. Pero antes de estas dos está ‘Boxing day’, que tira de coros y riffs para encarar un final de álbum que aunque no tan redondo como el inicio deja un buen sabor de boca.

La sensación que queda tras escuchar el disco es que estás ante un trabajo cuidado, fresco y en el que se ha acertado totalmente con el minutaje. Pueden sonar en ocasiones a The Strokes, en ocasiones a Vampire Weekend e incluso recordar a The Pains Of Being Pure At Heart, pero tienen talento. Si su directo está a la altura pueden dar la sorpresa. Este verano tienen una buena piedra de toque en el FIB.

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