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Crónica: Día de la Música 2012

Crónica: Día de la Música 2012

Azealia Banks - Día de la Música

Día de la Música: viernes 22 de junio

Calor sofocante en Madrid a primeras horas de la tarde. El intercambio de pulseras de rigor es rápido aún. Primera parada en las Naves del Español para ver a Sr Chinarro. Aunque llenó, no encontramos excesivos problemas para encontrar un sitio sin pagar los dos euros para reservar butaca. “Ni lo sé ni lo quiero pensar” fue el pistoletazo de salida a un concierto sencillo y correcto, en el que Antonio Luque demostró que está en un buen estado de forma, igual que las canciones más destacadas de su carrera, como “Del montón”, “Los Ángeles” y “Una llamada a la acción”, en la que el público se vino arriba. De su reciente ¡Menos samba! brilló “Hot Mothers”.

Las altas temperaturas decidieron por nosotros a la hora de elegir a Lee Fields & The Expressions o no. El veterano del soul sudó la gota gorda sobre un escenario frente al cual no hubo demasiados valientes, mientras Pegasvs intentaban lidiar contra un sonido que no acompañaba mucho con sus atmósferas oscuras y ruidísticas. Y de una nave bajo techo a otra, porque en el escenario Spotify prometía la actuación de St Vincent y la que era la sala con mejor refrigeración del Matadero. Annie Clark estuvo a la altura de las expectativas y conjugó el intimismo de su propuesta con la fuerza que pone en sus directos. Prácticamente todas sus concesiones fueron para el notable Strange Mercy.

Actuación irregular la de Twin Shadow, a los que suponemos no ayudó tocar con el sol en la cara. Aún así, estuvieron a la altura cuando llegó el turno del hit “Five seconds” o de temazos como “Tyrant destroyed”. Los sintetizadores ochenteros de los que han dotado a su nuevo disco, Confess, y los potentes bajos hicieron el resto para que el público se animara con el paso de las canciones y se pusiera a tono para disfrutar del show de Azealia Banks.

Y es que la rapera de Harlem dio espectáculo (aunque a ello también contribuyeron sus dos bailarinas). Quizás fuera que el público tenía muchas ganas de divertirse o que la vocalista tiene un don para contagiar a la gente de su desparpajo como demostró lanzando un “¡Ay caramba!“. Fuera lo que fuera, la gente bailó y saltó y lo pasó bien con los pildorazos que dio en 30 minutos, ni un minuto más ni un minuto menos. Pero con media hora, con un solo LP y con pepinazos como “1991″, “212″ y “Liquorice” le bastó para dar un puñetazo sobre la mesa y gritar que no quiere quedarse en un simple hype.

Otro de los que más expectación crearon fue el jovencísimo James Blake, aunque la sensación no fue ni parecida a la que dejó la Banks. Y es que la propuesta elegante del londinense no era la más indicada tras ese subidón y pudimos oír algún “pasamos de la fiesta a la siesta”. Por supuesto, hubiera lucido mucho más en uno de los escenarios cerrados, más íntimos y adecuados a su sensibilidad e hipnotizante mezcla entre el dubstep, el soul y la electrónica. Pese a ello, un placer escuchar su excelente “Limit to your love”.

Two Door Cinema Club eran uno de los cabezas de cartel del festival e hicieron honor a su condición. El público, ya bastante eufórico a esas horas, se lo puso fácil a la banda y vibró con himnos como “What You Know” y “I can talk”, que cerró el concierto. De paso, también nos regalaron algún adelanto muy bailable de su próximo trabajo. Lo que pudimos ver de The Raveonettes en una pequeña escapada a la Nave 16 no dio para hacernos una idea clara de su actuación, aunque sí sirvió para que nos lamentáramos de no tener el poder de estar en dos sitios a la vez.

El colofón a la primera jornada del Día de la Música lo puso La Casa Azul, que hicieron un bonito recorrido por lo mejor de sus dos últimos discos, aunque no faltaron temas míticos anteriores como “Cerca de Shibuya” y “Superguay”. Vimos lo que nos tienen acostumbrados y lo disfrutamos como siempre. La parte vocal no es uno de los puntos fuertes de Guille Milkyway, pero esta carencia la suple con un gran derroche de entusiasmo y una puesta en escena siempre acertada. La esperada “Revolución sexual” puso el punto y final a un viernes que nos dejó un muy buen sabor de boca.

 

Love Of Lesbian - Día de la Música

Día de la Música: sábado 23 de junio

Segundo día de festival y segundo día de calor intenso en Madrid. Nos levantamos para desayunar con Amatria, aunque llegamos un poco tarde porque no estaba señalizado el lugar en el que se iban a ofrecer estos conciertos gratuitos matinales. Punto a mejorar para el año que viene. Una delicia disfrutar en petit comité de propuestas como la del manchego-valenciano, la de Templeton y Modelo de Respuesta Polar.

Ya por la tarde, el intimismo musical de James Vincent McMorrow logró emocionarnos en nuestras butacas desde los primeros acordes. Su sensibilidad vocal, a la guitarra y también al piano cuando la ocasión lo requirió nos sumieron en un estado hipnótico, solo roto cuando el irlandés bromeaba con su selección. Y es que el fútbol -junto a no ver conciertos enteros en detrimento de estar en varios- iba a ser protagonista durante prácticamente todo lo que quedaba de jornada.

Fanfarlo hicieron lo que mejor saben hacer: pop. Sufrieron y sufrimos el sol sobre nuestras cabezas pero su acertadísimo setlist ayudó a que nos olvidáramos un poco de ello y nos centráramos en los bonitos matices que le dieron a sus canciones, introduciendo instrumentos de metal y viento y derrochando energía. A destacar su “I’m a pilot”, “The walls are coming down” y “Comets”.

A la vez, Christina Rosenvinge, demostró que se sentía como en casa. Y si no fue así lo disimuló muy bien porque hizo, como de costumbre, uno de esos conciertos brillantes y elegantes que la hacen una de las grandes de la escena estatal. Sublimes “La distancia adecuada” y el cierre con “Eclipse”. Por su parte, en Spoon (que coincidió de lleno con Alejandro Escovedo & The Sensitive Boys) faltó chispa, tanto por parte de la banda como por parte del público.

Jonathan Donahue, alma máter de Mercury Rev saltó al escenario de Radio3 todavía con bastante calor. No sabemos si la botella de vino que empinó durante los primeros compases del set le ayudó a sofocarlo o al contrario. Lo que sí tenemos claro es que su Deserter’s Songs es una joya, tanto en estudio como en directo. Concierto muy disfrutable cerveza en mano y desde una posición intermedia al escenario. Y como el vino, la banda americana dejó patente que tanto ellos como sus canciones envejecen muy bien.

Y de ahí al escenario RTVE para presenciar uno de los momentos más esperados de la jornada y del festival. Por ello, lo masivo de su concierto. Love of Lesbian salieron cinco minutos antes de las nueve de la noche, compitiendo con el partido de cuartos de final entre España y Francia (que se pudo seguir en la pantalla grande contigua y en el Café Teatro). Nada más salir Santi Balmes dio las gracias al público por elegirlos a ellos antes que al fútbol. La segunda canción de su setlist fue “La niña imantanda”, tras la que se sucedió una tanda de canciones de su nuevo disco. “Wio” se vio cortada por el anuncio del propio cantante del primer gol de Xabi Alonso.

Entrañable que el barcelonés rindiera homenaje a Jeanette con varias estrofas de “Por qué te vas” en “1999″. Y estaba elocuente porque también se acordó de Urdangarín en “Belice” y de Rajoy (al que imitó), Rato, Merkel y Hollande en “El ectoplasta”, entre las risas y aplausos del gentío, totalmente entregado. Y más se entregó con trallazos como “Club de fans de John Boy”, “Si tú me dices Ben, yo digo Affleck” y “667″, en la que el cantante convertido en ídolo bajó a darse un baño de masas junto al público tras casi dos horas de espectáculo.

Maxïmo Park ya no sorprenden a casi nadie. Y esto puede ser bueno o malo, o peor, regular. Un concierto correcto como impass entre el show de los lesbianos y la electrónica festiva de Metronomy. A ello contribuyeron el trallazo “Hips & Lips”, la bailable “Take me home” o las primerizas “Our velocity” y “Going missing”.

Como cierre llegaron Metronomy, los encargados de dejarnos con ganas de más y maldecir que el festival tuviera que acabar tan pronto cuando mejor lo estábamos pasando. Y es que tan solo fueron tres cuartos de hora de su electrónica sofisticada y las ganas de fiesta que se desbordaron en temas como “The Bay”. “Holiday” y sobre todo el punto final puesto con “The look” llevaron al éxtasis a los asistentes a un festival que ha cumplido con nuestras expectativas.

A destacar como puntos positivos la rapidez del servicio en las barras, tanto exteriores como interiores; el poder contar con los baños del Café Teatro; el acierto de espacios como la Nave 16 o las Naves del Español con aire acondicionado en los que refugiarse del calor sobre todo a primeras horas de la tarde; los accesos, su no masificación que permitía seguir los conciertos sin agobios y el buen rollo que se respiraba entre los asistentes. También todo un acierto los aspersores de agua a la derecha del escenario RTVE.

En lo negativo, cosas inevitables como el calor en estas fechas y los horarios (debido a la ordenanza madrileña). Aunque también hay que decir que así se podía seguir la fiesta en cualquier otra parte de Madrid a una hora en la que todavía estaba todo abierto. Y algo que se ha convertido en la nota predominante en todos los festivales: los tíquets de la bebida tan solo sirven para el día. A mejorar: algún solape más o menos doloroso y la falta de señalización que detectamos, por ejemplo, en los matinales. En líneas generales, ¡repetiremos!

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