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Crónica: Sábado FIB 2012

Crónica: Sábado FIB 2012

The Stone Roses en el FIB 2012

The Horrors en el FIB 2012 Miles kane en el FIB 2012 The Vaccines en el FIB 2012
JUEVES VIERNES DOMINGO

Fotos: FIB / Oscar L. Tejada

Sábado fue día de clásicos en el FIB 2012. Desde primera hora nos esperaba una aventura de primeras -y no tan primeras- canas, grupos consagrados, renuniones históricas… Era el día de The Stone Roses y se notaba en el ambiente y en las miles de camisetas del limón. Una jornada mucho más concurrida que el resto en las que las pulseras de día las copaban también los fibers británicos.

El trío de clásicos lo copaba el escenario Trident en cuya programación encontrábamos seguiditos a Department S, Robyn Hitchcock y Buzzcocks, algo que nadie debería haberse perdido pero que lamentablemente el termómetro hizo que la gente fuera apareciendo progresivamente.

Los pocos pero entregados espectadores que llegaron al show de la casi desconocida banda de new wave Department S vibraron al escuchar el par de canciones reconocibles y disfrutaron con discretos bailes de un setlist con más de una decena de cortas pero instantáneas canciones. Tras su tema más reconocible, I Vic There?, realizaron una versión alargada de I Want, en la que el frontmant abandonó el escenario dejando a sus músicos tocando algo cercano al 2tone para despedirse del público.

Al poco de terminar fuimos a echar un ojo a la nueva y reducida formación de los americanos School of Seven Bells, que como fue tónica habitual en esos horarios no consiguió llenar lo merecido su escenario. Aunque dando gran protagonismo a su excelente último disco no se olvidaron de Half Sleep o Bye Bye Bye, y lo que destacó fue ese giro que ya se veía en el disco, directos hacia el shoegaze y las distorsiones dejando un poco de lado el dream pop que les hizo famosos.

La segunda ronda de clásicos venía a manos de Robyn Hitchcock y sus Venus 3, esta vez sin Peter Buck de REM por problemas personales bastante importantes. Hitchcock, con una camisa nada discreta, hizo todo lo posible para hacerse entender en un español muy a practicar, pero donde realmente conseguía entenderse era a base de sus himnos y su universo único. Con sus casi 60 años dio una clase magistral de música y energía con puntos de todo su repertorio, comenzando con su inmediato Kingdom of Love,  y dejando su profundo hit con los Venus 3 , Goodnight Oslo, para el final. Todas y cada una de ellas explicadas a su manera, hablando de la luna, el sexo o los celos.

Como unos auténticos cabezas de cartel los míticos Buzzcocks llenaron el escenario Trident hasta la bandera dejando muy claras dos cosas, la primera es que el público del FIB en 2012 aún prefiere ver uno de los pocos conciertos de Buzzcocks con su formación original que cualquier triunfito británico, y la segunda que pueden decir muy alto que son uno de los referentes más claros y exitosos de la historia del punk inglés. Cañeros y atronadores, dieron la entrada con un acorde distorsionado seguido de una retahíla de temazos uno detrás de otro más en forma que muchos de los “grupos jóvenes”. La traca final vino, como no podía ser de otra forma a manos de Promises, What Do I Get y Even Fallen In Love. Despidiéndose como la auténtica banda de rock que son.

A la misma hora Jessie J copaba el Escenario Maravillas con los más jóvenes del lugar. A base de un espectáculo extremadamentre comercial, lejos de lo que se espera encontrar uno en el Festival de Benicàssim, las adolescentes vibraron coreando sus temas de pop chart y levantando pancartas de amor. A su vez, cientos de desorientados huían hacia otras propuestas más acordes al lugar y al tipo de público.

La masa de gente que acudió era un tanto menor a la de otros conciertos programados en ese mismo escenario a esa hora pero ni mucho menos podríamos hablar de fracaso de este tipo de música dentro del festival. A Jessie J acudió un público que quizás pisaba un festival por primera vez, que entraba al recinto para ver las dos o tres bandas de moda y que huía de él hasta que el alcohol les pedía volver a bailar en la electrónica. Es innegable que la apertura de géneros del FIB se ha centrado sobretodo en el mainstream facilón, y Jessie J es el claro ejemplo de ello.

Y llegó la reconciliación con los hermanos Gallagher. En el mismo escenario que Jessie J pero infinitamente más acorde -y lleno- sucedió el espectacular concierto de Noel Gallagher’s High Flying Birds, según su blog en una emocionadísima nota: el mejor de los 100 directos que ha realizado en solitario.
Y lo cierto es que fue un auténtico recital de calidad. Noel consiguió hacer cantar sus temas y los numerosos hits de Oasis de su setlist a las miles de personas que escuchaban atentas, pero también a alguien que como yo, que nunca antes había prestado atención ni había tenido buenas experiencias con Oasis ni Liam ni su último disco. Jamás imaginé que esto llegaría a manos del hermano bueno, pero es que, aunque parezca mentira al decirlo, Noel Gallagher con esta pedazo de banda detrás suena muchísimo mejor que las últimas coletadas en directo de Oasis cuando en el FIB 2009 daban uno de sus últimos conciertos antes de separarse. Noel funciona.

De forma fugaz por lo que acontecía después le llegó el turno a Maverick Sabre que sorprendentemente llenaba el Escenario Trident hasta los topes que no calló ni un solo segundo en su coctelera de estilos. Combinando el Hip Hop con el Soul en gran parte del concierto, para calentarse y tirar del dubstep más guarro y eficaz para conquistar a las masas. Quizás se le queden muy lejanas las comparaciones, pero hay una cosa segura, Sabre tiene al público en la palma de su mano. Nunca imaginaríamos encontrarnos el escenario tan lleno. Nos perdimos a Dizzee Rascal, pero con el público bien calentito que dejó Maverick Sabre seguro que se pudo encontrar un concierto divertidísimo.

Llegaba el momento, se notaba tensión en el público, se acercaba la hora de los verdaderos protagonistas de la noche: The Stone Roses. Y ¡vaya que si lo fueron! La banda funcionó como nunca antes se les había visto, instrumentos y voz encajaron de forma extrañamente perfecta. Y es que salvo en contadas ocasiones, el cantante Ian Brown estuvo a la altura de las circunstancias. No sólo dejo de defraudar sino que Brown convenció a todos con una voz más que aceptable para el entorno. Salió al escenario con un claro ¡Hola!, vestido como esa persona que si ves en un bar intentas evitar y nada más agarrar sus sonajas todo el mundo estalló en un largo y efusivo grito.

 

 

Del que nadie dudaba era John Squire, más bien todo lo contrario. Pero aun así supo superarse, muchos quedamos totalmente seducidos de sus pletóricos golpes de guitarra. Desde los primeros riffs de su mayor himno I Wanne Be Adored, elegida primera canción en toda la gira, la masa no dejó de corear sus melodias, pero en ningún momento las voces eclipsaron sus notas.

Un setlist absolutamente arrollador que paseó por Benicàssim a todos sus éxitos. Basándolo en su mayor parte en temas de su primer disco y caras B, no se olvidaron de (Song for My) Sugar Spun Sister, Sally Cinnamon, Fools Gold ni para nuestro gusto, su mayor hit Waterfall, en el que un alto porcentaje de fibers soltó la lagrimilla del nostálgico. Porque si algo fue el concierto de The Stone Roses fue un viaje al pasado, los más jóvenes escucharon por primera vez en directo las raíces de sus bandas favoritas y los más veteranos recordaron de nuevo los años en los que She Bangs The DrumsI Am the Resurrection cerraban los conciertos. También emotivo fue el abrazo con el que se despidieron del público, un abrazo que culminó hora y media de continuos guiños, saludos y complicidad y que echó por tierra cualquier duda sobre la reunión del año.

Por si fuera poco el escenario grande del FIB sonó como un pincel. Uno de los conciertos que se recordarán siempre al revisar la historia del Festival de Benicàssim.

Siendo fans absolutos de Crystal Castles y habiéndolos visto ya en numerosas ocasiones, sabíamos lo que nos íbamos a encontrar en el cierre del Escenario Maravillas, pero esta vez fue peor de lo esperado. Con una base demasiado alta, una melodía totalmente distorsionada y una voz inaudible fueron una de las grandes decepciones del festival, ni desde atrás ni desde las primeras filas se pudo disfrutar de su música ni de su espectáculo y por si fuera poco llegaron con retraso y ofrecieron poco más de media hora. Intensidad pero fugaz, como es habitual sólo se pudo destacar los acercamientos de Alice Glass al público, ahora con el pelo violeta. Por suerte Shit Robot estaba en su escenario dándolo todo y calentando al personal. Sin su famosa careta, eso sí, pero con su incuestionable gusto para seleccionar temazos en altas horas.

 

 

FIB Benicàssim 2012, Viernes 13

Benicàssim

FIB 2012: Sábado

Recinto de Conciertos
13 de julio de 2012

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