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Crónica: Viernes FIB 2012

Crónica: Viernes FIB 2012

Miles Kane - FIB 2012

The Horrors en el FIB 2012 The Stone Roses en el FIB 2012 The Vaccines en el FIB 2012
JUEVES SÁBADO DOMINGO

Fotos: FIB / Íñigo de Amescua y Liberto Peiro

La segunda jornada del festival parecía que iba a ser una de las más concurridas, sólo con acercarse al recinto se podía observar un gran número de grupos de personas de una edad muy superior a la media habitual del FIB, tanto de allí como de aquí. Y es que el poder de convocatoria de Bob Dylan es equivalente a su nombre dentro de la historia de la música y estábamos a punto de vivirlo en primera persona.

Con el sol sobre nuestras cabezas y varias decenas de grados sobre nuestra piel entramos directamente a la apertura del Escenario Maravillas que en esta ocasión venía a manos del poder ruidoso de Disappears delante de un público mucho más escaso del merecido ante tal espectáculo de sonido. Con una voz en segundo plano y un alto porcentaje de kraut, momentos post-rock y un repertorio en el que no se olvidaron de su ya habitual cover del Radiation de Suicide.

No más numeroso fue el genial concierto que Chin Yi daban en el escenario pequeño, por lo visto el público sigue siendo tan conservador como parece, y propuestas tan supuestamente arriesgadas como ésta no les mueve bajo el sol de julio. No obstante poco a poco fueron congregando un número más acorde que supo disfrutar del hipnótico ruido que estaban metiendo. Tras Chin Yi volvimos a pensar en lo fácil que sería programar todos los escenarios una hora más tarde, cuando el sol no quema, y de paso cerrar una hora más tarde, algo que se ha perdido en los últimos años.

Quizás por la fama que ha tenido los últimos meses en las islas británicas, Miles Kane sí consiguió llenar su escenario pese a la hora temprana a la que estaba programado, con el Maravillas casi hasta los topes el público coreó cada una de sus canciones que sonaban muy potentes y con mucha clase. Se notó que aunque lleve pocos años sonando su nombre, Miles Kane no es nuevo en esto y nos regaló un espectáculo brillante. Grandes dosis de rock clásico que ya quisiera Paul Weller en sus últimos directos, el nuevo niño mimado del indie británico tiene motivos de sobra para serlo. Cerró como no, con su extremadamente adictiva Come Closer seguida de dos versiones que llevaron a Tom Jones o Jacques Dutronc a la cultura mod. Sobresaliente.

Por mala suerte tuve que sufrir los primeros minutos de Bob Dylan, los de Leopard-Skin Pill-Box Hat, rodeado de varios matrimonios de 60 con pintas de salir de un cóctel de Marbella y pulsera de invitado. Durante las canciones del cantautor ellos contaban en voz alta sus vivencias, viajes y las carreras de sus hijos, para cuando alertaban que había terminado la canción levantar las manos y soltar un efusivo aplauso en objetivo de dar constancia de lo fans que eran de Bob Dylan, llamadas en directo incluídas. Por lo que me contaron horas después otros compañeros fue bastante habitual ese día… ¿es necesario meter decenas de políticos y gente influyente en el fib? Por lo visto sí, una pena, porque no fui el único que huyó de allí hacia lugares menos aptos, a priori, para disfrutar de Bob Dylan.

Mientras esta gente seguía molestando a los que por allí quedaban, Bob Dylan se marcó un concierto épico con la gran cagada de las cámaras en plano fijo para las pantallas grandes que dieron impresión de un concierto monótono y aburrido pero que realmente fue más bien todo lo contrario. Nos encontramos un Dylan inquieto, que cuando se sentaba en el piano -mención especial al Óscar sobre éste- lo hacía de lado para poder levantarse de nuevo. Un concierto que en momentos parecía una Jam Session improvisada de un antro de los años 40 y que en otras parecía un espectáculo de perfecto country americano, pero que al fin y al cabo sonó a puro blues genereacional. Más celebrada harmónica que la voz ronca, fue un setlist sin demasiados hits, no apto para el “yo estuve allí” pero que unió a todos en un encore protagonizado por Like a Rolling Stone y sólo por Like a Rolling Stone.

Pese a coincidir gran parte de su concierto con el del cantautor norteamericano, al cuarteto escocés Django Django se les quedó pequeño el FIB Club gracias a sus instantáneas y eficaces melodías que jamás imaginaríamos encajarían tan bien en directo. Un público entregado no dejó de saltar, bailar y corear en ningún momento las canciones de su único disco, que interpretaron con más de media docena de instrumentos y bases electrónicas. Si en nuestros Cimientos del FIB ya sospechábamos de su capacidad para acercar la música experimental a los oídos más conservadores del pop, viendo la reacción del jovencísimo público desde dentro -o fuera- podemos dar fe de ello. Una apuesta segura.

The Maccabees sorprendieron muchísimo, los esperábamos el típico producto prefabricado para guiris que eran (o parecían ser) hace unos años y les quedó un señor concierto para quitarse el sombrero. Aunque sus discos siempre parecieron entretenidos nunca llegaron a llamar suficiente la atención pero esta vez lo consiugieron totalmente desde que abrieron Child con un perfecto juego triple de guitarras, un espectacular sonido en parte ayudado por la magia del Escenario Maravillas, y un setlist tan robusto como reconocible que cerró con el duplo de ases Love You Better y Pelican seguida de una fascinantemente misteriosa Grew Up At Midnight.

Si algo se puede agradecer a los programadores del FIB 2012 es la hora que pusieron al magnífico espectáculo de Joe Crepúsculo. Un concierto tan divertido y excelente hubiera sido una total castaña si hubiera sido programado a la hora donde se suelen meter las propuestas nacionales. Y es que Joe Crepúsculo consiguió reunir en familia a un público nada escaso para compartir horario con varias propuestas potentes. Entregadísimos, nadie dejo de saltar, bailar y corear ni un solo segundo de concierto, una locura en forma de oasis dentro de tanta cultura británica que fue celebrada por centenares de personas. Confeti, camisas de flores, tetas, congas… todo ello enmarcado en el ya de sobra conocido humor de Joel que esta vez cayó, cómo no, en David Guetta, el nuevo fib y en la extensión del concierto de Bob Dylan. Sin duda uno de los aciertos del año.

Un caso similar al de The Maccabees tuvimos con Bombay Bicycle Club, el año pasado nos dio la sensación que el escenario mediano se les quedaba grande, y éste, cuando vimos que los movían al grande teníamos una extraña sensación de pesimismo, aumentada también por el horario de headliner. No obstante consiguieron que no les pasara lo de 2011 y llenaron el Maravillas tanto de gente -hasta los topes- como de música. Una escenografía sencilla pero mágica y unas melodías ampliamentes seductoras que conquistaron a fans y no tan fans. Y aunque se escuchó mucho por allí que “no eran banda del Maravillas” no podemos estar en mayor desacuerdo. Triunfaron, y triunfaron pese a tener al mainstream británico en el Trident, retrasarse más de media hora por Dylan y pese a que el público los recibiera con desánimo, un desánimo momentáneo, claro, porque luego vibró.

El viernes ya encontramos esas cosas que nunca antes habíamos encontrado en el FIB, y no hablamos de David Guetta sino de las colas. Si el jueves ya alertábamos de algunas colas en las barras, el viernes con un aforo notablemente superior vimos por primera vez largas esperas para pedir una cerveza o para usar los baños, algo inaudito en anteriores ediciones del FIB salvo momentos de atestamiento. Lo de incluir un código bidi en los tickets de bebida fue un error que entorpeció mucho las barras y estresó a los camareros, y apostamos que había muchos menos baños que nunca. Aun así el recinto sigue siendo cómodo y ágil, moverse entre escenarios es rápido , todo es fácil de encontrar y pese a todo, lo de las esperas sigue muy por encima de la mayoría de festivales de este país.

 

FIB Benicàssim 2012, Viernes 13

Benicàssim

FIB 2012: Viernes 13

Recinto de Conciertos
13 de julio

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