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Crónica: Arenal Sound 2012

Crónica: Arenal Sound 2012

Kakkmaddafakka en el Arenal Sound por Carme Ripollés (ACF)

Fotos: Carme Ripollès (ACF) y Arenal Sound

Todas las entradas del Arenal Sound 2012 incluían la Fiesta del Barco, pero sólo unas pocas tendrían acceso a ellas, sólo las 6.000 primeras personas que se pusieran la pulsera podían disfrutar del famoso guateque en alta mar. ¡Sólo las 6.000 primeras! repetían insistentemente en las redes sociales oficiales. Tampoco todas las personas que reservaron su espacio en la zona de acampada tendrían acceso a la zona cercana al recinto, la que está en frente del mar. Hace unas semanas la organización del festival anunciaba por todo lo alto una nueva zona de acampada a unos 30 minutos a pie del recinto, ambas zonas se llenarían por orden de llegada, primero la buena, la que tiene sombra natural y está en primera línea del mar, y luego la nueva. ¡Sólo los primeros en llegar podrán acampar en el Camping Arenal!. Con un target basado en estudiantes universitarios de vacaciones era imposible no estar preparado para que una gran masa de sounders llegara al festival el primer día a primera hora para acampar cerca y montarse al barco, con la edición de 2011 tan exitosa como criticada, la organización no podía fallar otra vez a la hora de gestionar problemas de aforo y accesos. Por si fuera poco, la foto que publicaban todas las redes del Arenal Sound el 31 de julio, un día antes de la apertura, con varios centenares de personas haciendo cola 23 horas antes, daba a entender que todo estaba atado para recibir a miles de personas. No lo estuvo.

La organización del festival tiró todas las buenas esperanzas por la cuneta delante miles de personas hacinadas en mitad del sol del verano valenciano gritando graves insultos a coro. La irresponsabilidad del Arenal Sound llevó a que varias personas sufrieran lipotimias por deshidratación y a que cientos de sounders empezaran a sufrir síntomas de insolaciones y quemaduras en la piel sin ni siquiera poder escapar de aquella trampa en la que todo el mundo quería su pulsera y sin que nadie repartiera agua o intentara poner orden con unas simples vallas. Tras el caos absoluto, y con los bomberos y ambulancias todavía en la zona, se lanzó una simple nota de disculpa en Facebook:

Sabíamos que iba a venir mucha gente el primer día (de hecho sabemos que desde ayer hay gente esperando) pero de ninguna manera nos imaginábamos que iba a venir tanta y tanta gente.

Parece que todo el mundo imaginaba lo ocurrido menos la organización, que tenía datos oficiales de ventas sobre la mesa y había fomentado insistentemente la llegada temprana de los festivaleros.

Con litros de aftersun en la piel, un paracetamol y la tienda montada en una de las dos zonas de acampada, muchos sounders creyeron que todo había pasado, pero si mucha gente quiso acampar por la mañana, mucha gente quería ver los conciertos de Varry Brava, The Right Ons o Dorian que encabezaban las fiestas de bienvenida, y unos registros de seguridad vergonzosos, abusivos y de dudosa legalidad fomentaron un nuevo pelotón en la entrada. ¿De verdad es necesario algo así? Según uno de los numerosos agentes de la Guardia Civil que por allí había sí lo era: Por su seguridad es necesario, sentenció. Fue justo después de recibir por respuesta de uno de los miembros de seguridad que los registros eran porque dentro había barras, y si había barras ¿¡para qué intentaba la gente meter petacas!?. Con el paso de los días aprendieron a palpar más eficazmente, y los pelotones se limitaban a los minutos previos de los cabezas de cartel. Pero todo lo que la organización hizo por mejorar los accesos, aumentando el número de filas de acceso y el vial de salida de manera considerable, fue inúitl por intentar evitar de forma tan insistente que la gente metiera una petaca.

Las mejoras no se limitaron solo a la cantidad de vías de acceso. La organización ha demostrado de sobra este año que hay intención de mejorar los errores pasados. Pese a todo el caos inicial, la carpa de pulseras era mucho más grande que años anteriores, el recinto prácticamente duplicó su espacio para albergar las 50.000 personas y el lugar donde se colocaron los baños y barras era idóneo para intentar evitar las masificaciones. Gracias a estas mejoras el Arenal Sound 2012 ha sido generalmente un festival cómodo, en el que en la mayor parte de los casos se pudo disfrutar de los conciertos en los tres escenarios. Una gran mejora logística respecto a 2011.

Otro de los errores pasados que la organización ha suplido con creces ha sido la más criticada de 2011: la gestión de baños y la recogida de basura. En esta edición ambas han sido excelentes tanto en el recinto como en las zonas de acampada. Era realmente difícil encontrar un baño sucio, pues se limpiaban varias veces al día y había personal de limpieza en cualquier momento. También fue buena idea la de los baños de pago con espejo y enchufe, un servicio que funcionó a la perfección y fue muy celebrados por quien los usó. La recogida de basuras mejoró notablemente tanto en las zonas de festival, con varios operarios trabajando 24 horas, como en las zonas dependientes del ayuntamiento, que este año por fin dotó del personal y equipo necesario para dejar la playa y el paseo como si no hubiese habido miles de personas horas antes. Estos aspectos están al nivel de los festivales mejor organizados de España y devuelven de nuevo las buenas esperanzas hacia las intenciones de la organización, que ha gastado lo que ha sido necesario para mejorar.

Inmejorable también la calidad del sonido en los tres escenarios del recinto de conciertos, el Escenario Desperados se dotó además de un agradecido refuerzo de audio y vídeo tras la torre de sonido, algo que mejoró notablemente la experiencia para los que llegaban tarde a sus conciertos favoritos. Cabe destacar también lo bien que sonaron los cabezas electrónicos del cartel, donde el equipo de sonido estuvo a la altura de las circunstancias. Perfectamente programados a las 4h30 de la madrugada, llenaron completamente el escenario principal los cuatro días. Algunos días se echó de menos una programación alternativa con deejays de pop a la misma hora, pues los días que hubo -Amable y Yall- fue altamente reconocido por las masas, esperamos que el año que viene se piense en usar los dos escenarios para terminar la noche con estilos diferentes todos los días.

 

Zahara en el Arenal Sound

Zahara abrió nuestra ruta de conciertos con el pleno sol mediterraneo cayendo sobre nuestras cabezas. Pronto se mejoraría la experiencia gracias a uno de los patrocinadores del festival, que regaló miles de sombreros publicitarios de color blanco. Casi sin pantalones para mitigar el bochorno, la jienense saltó al escenario más sexy que nunca con una versión acústica del América de Nino Bravo que pronto explotaría en una perfectamente interpretación de su último hit El Leñador y la Mujer América a manos de su potente banda. Con sus típicos y eficaces altibajos en el directo, el público coreó cada una de sus canciones y hasta se vieron fans vestidas como la cantante en su último disco. No menos desigual fue el concierto de Hola a Todo el Mundo, ya de sobra conocidos en el arte de compaginar doscientos instrumentos para contentar a sus fans, aprovecharon la magia de la puesta de sol para ofrecer un concierto extraordinario en el que como suele ser habitual fueron mucho más elogiadas sus canciones en inglés que su Estela Castiza.

Teníamos muchas ganas de ver a Metronomy, y no nos decepcionó en absoluto. Los británicos transformaron los hits de su The English Riviera (2011) en una original y divertida fiesta en la que nadie pudo dejar de bailar. Dieron la nota peculiar del cartel añadiendo los ingredientes exactos a su directo sin abusar de ninguna de las partes. Todo lo contrario que los inquietos Crystal Fighters, que convirtieron su original y salvaje marca de la casa, basada en la tribalidad con instrumentos vascos, en un espectáculo tan manido como celebrado de dubstep comercial y bases DnB. que les desmarca totalmente de su intrepidez musical pero que todavía mantiene la dosis de locura que buscábamos en ellos.

Los encargados de refrescar la tarde del viernes fueron los “Drums hispanos” Cut Your Hair que consiguieron poner una sonrisa y un baile al inmerecidamente escaso público que los acompañaba. También a pleno sol fue el concierto de la malagueña Anni B Sweet que con una banda clásica, sus famosos gorgoritos y un contacto directo con el público supo seducir a los sounders, incluso se escuchó a alguien pedirle matrimonio entre el público. Totalmente masivos fueron los conciertos de The Sounds y Kaiser Chieffs, en cuyos conciertos no cabía ni un alfiler. Si los primeros empezaron fuerte y se desinflaron, los segundos hicieron justo lo contrario, dejando sus reconocibles hits para el final. Ambas formaciones dejaron claro que aunque siguen sonando bien, la frescura se la dejaron por el camino y sus recordados directos atronadores se han vuelto simplemente conciertos divertidos.

Los que sí pueden presumir de estar en la cresta de la ola son los auténticos triunfadores del Arenal Sound: Kakkmaddafakka. A la formación noruega les da igual un festival con miles de personas que una pequeña sala, siempre montan un fiestón épico y se meten a todo público en el bolsillo. Su peculiar duo de coristas, sus raros bailes y su impresionante mezcla de estilos cada cual más bailable que el anterior, sólo son tres de los numerosos ingredientes que meten en la ensaladera para conseguir que nadie se quede quieto ni callado ni aburrido ¡hasta sentaron a todo el público en el suelo! No nos extraña en absoluto que Erland Øye de Kings of Convenience les haya puesto el ojo, porque son una de las bandas más frescas y divertidas que hemos visto en los últimos años. Imprescindibles.

Antes que ellos, Napoleón Solo fueron los encargados de abrir la tercera jornada del festival con su Chica Disco, calentando al público para jornada de lo más completita. Los sevillanos Kenedy eran una de nuestras apuestas seguras dentro cartel y no defraudaron, ni a nosotros ni al público que fue poco a poco creciendo a medida que presentaban sus canciones, tras ellos llegaron al escenario grande unos más descafeinados que de costumbre Lori Meyers, una sensación quizás causada por el subidón que teníamos todos de la adrenalina soltada en el show de Kakkmaddafakka. No obstante volvieron a evidenciar que son una de las bandas con mejor directo del panorama independiente masivo español y su concierto fue de nuevo muy disfrutable. Recargamos pilas con la jovencísima banda valenciana Skimoes, a la que el escenario no se les quedó nada grande; con sus pedaleos y su Jazzmaster nos recordaron inmediatamente a una versión moderna de Dinosaur Jr a la que tener en cuenta. Otro buen directo fue el de los británicos Los Campesinos!, también infravalorados por las masas pese a su inmediato repertorio, un set que llegó al éxtasis cuando en mitad del show soltaron casi seguidos dos de sus hits casi generacionales: You! Me! Dancing! y Death To Los Campesinos, por contra los siempre eficaces Two Door Cinema Club pecaron de vanidosos en un concierto demasiado largo para su escaso repertorio, y no supieron compaginar bien los temas de su debut -ampliamente celebrados- con los temas desconocidos.

Mientras miles de personas se dirigían al Beach Club para bailar los éxitos de La Pegatina, unos pocos afortunados pudimos disfrutar del show que dio una de las caras más importantes del panorama independiente patrio: Sr. Chinarro. Como es habitual volvió a recurrir a su buen sentido del humor y sus ingeniosos comentarios para amenizar un concierto en el que no se dejó ninguno de sus últimos hits. Perfecto para prepararnos para la orquesta de chunda-chunda que advertía Luque. Mucho antes del chunda-chunda vendría el impresionante directo de Corizonas, que a base de vientos y cuerdas supo dar respuesta a la pregunta de por qué están en todos los festivales, y es que no solo rebosan tablas encima del escenario, sino que funcionan, el público no dejó de cantar y gritar en ningún momento ni siquiera en los momentos finales donde recurrieron a su inmediatísimo single en italiano: Piangi con Me, versión de The Rokes. A ritmo de cover de The Beatles y con el show más californiano de todo el Arenal Sound, los componenters de Smile lanzaron al público corazones de caramelo para terminar de provocar la sonrisa que conseguía su música playera. Melodías muy adecuadas para amenizar la espera de Clap Your Hands Say Yeah, el verdadero oasis dentro del cartel, que no pudo congregar la cantidad de público que merecía la calidad de su espectáculo. Inmediatos, evidentes y directos tocaron uno a uno su repertorio de himnos con los que cautivaron e hipnotizaron a todos como nos tenían acostumbrados y dejaron la evidencia de su clase y calidad.

Fue sin duda la música la que dejó el buen sabor de boca que nos hizo olvidar del caos de los primeros días. Y salvo aquellos graves errores, la organización estuvo a la altura de las circunstancias. No obstante, se hubiera agradecido muchísimo una bajada considerable de aforo, y sobretodo que la ampliación del recinto se hubiera hecho en terreno más apto para ver conciertos que la paja seca recién segada y se hubiera acompañado de una ampliación en el número de puestos de comida. La comida y bebida fue habitualmente de gran calidad y a buen precio, destacando entre todos el puesto de pizzas vegetarianas a leña que comandaba un grupo de italianos con largas rastas. No obstante la tónica de buenos precios no fue general, y el festival se columpió cuando tocaba cobrar la carga de móvil a precios desorbitados y en fracciones de 15 minutos.

Caso similar al de los escasos bares de Burriana, que demostraron no estar preparados para albergar un evento de esta envergadura intentando cobrar precios abusivos por comida y bebida de nefasta calidad en platos y vasos desechables, incluso en improvisados restaurantes de licencia express montados en jardines. La población tiene que aprovechar con cerebro el impacto económico del festival y no exprimirlo; tiene que ayudar a que todo funcione bien, no sólo en limpieza, sino en gestionar el tráfico incontrolado o la ausencia total de aparcamiento cercano. La Policía Local y la Guardia Civil debería centrarse más en evitar hurtos, atracos y destrozos que en multar coches o sancionar a la muchachada por fumarse un porro. También se debería tener en cuenta que el único cajero automático de toda la zona en ningún momento dejó de tener una kilométrica cola y es absolutamente necesario refuerzo provisional.

El potencial que ofrece la playa de Burriana y las posibilidades con las que cuenta el festival serán la clave para crecer, y no hablamos de crecer en aforo, sino en cartel, condiciones y prestigio; pues estamos seguros que, al igual que este año la gestión de los baños ha sido ejemplar, el Arenal Sound tratará de evitar en medida de lo posible todos los errores que han podido tener, y que en su mayoría tienen una fácil solución. Nadie duda hoy que el festival seguirá siendo durante muchos años una referencia a la hora de buscar un festival de playa y camping a buen precio, que sobrevivirá sin problemas a la brutal subida del IVA y que su legión de sounders volverá cada año a llenar la playa del Arenal.

 

Crónica: Arenal Sound 2012

Burriana

Arenal Sound 2012

Playa del Arenal
del 2 al 5 de agosto de 2012

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