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Crónica: Viernes Dcode 2012

Crónica: Viernes Dcode 2012

Tan larga como rápida y bien gestionada fue la cola que nos daría la bienvenida a la Ciudad Universitaria. El contraste del caluroso sol de septiembre con el césped del recinto de Cantarranas sería nuestra primera toma de contacto con el festival. Gafas de sol y programación en mano, se esperaba un día grande, lleno de bandas de indudable calidad. De fondo las primeras notas de Napoleón Solo, habitualmente divertidos y en esta ocasión perfectos para la tarde veraniega.

Encontramos un recinto cómodo, no demasiado amplio pero suficiente, con rampas y buenos accesos, zonas de descanso y dos espectaculares escenarios a la altura de los artistas.

Con un aforo bastante reducido para lo que esperábamos, Kings of Convenience ofrecieron un espectáculo muy similar al que la banda dio en otros festivales este verano. Dividido en dos grandes bloques, la banda de Erlend Øye comenzó con un acústico tan buenrollista como efectivo en que los más escépticos de su puesta en escena quedaron convencidos y sorprendidos. Pero más convenidos estarían cuando el especáculo se tornó extremadamente bailable y apareció la banda en el escenario. Celebradísimo el momento de I’d rather dance with you en el que prácticamente nadie dejó de bailar y aplaudir. Siempre dejan un buen sabor de boca y esta vez no fue distinto. Más tarde pudimos ver a Erlend vendiendo una caja de merchandaising dentro y fuera del recinto; una escena peculiar que nos acercó más a su música.

esperaban con sus tambores y sus samplers para dar un fiestón

Con el ritmo funky de los noruegos todavía en las venas, era el momento de bajar hacia el Escenario Heineken donde los franceses one-hit-wonder The Shoes esperaban con sus tambores y sus samplers para dar un fiestón. Y lo consiguieron. No sólo en “Time To Dance”, sino que en todo momento mantuvieron la marcha en parte gracias a hacer lo que otros muchos hicieron antes y es de sobra conocido que funciona. No obstante había solape con dEUS y éstos eran claramente uno de los must del festival.

El solape no sólo fue de horario. La proximidad de los escenarios, y el alto sonido de éstos, propició que se embarullaran ambos conciertos. Los tambores de The Shoes no nos hacían disfrutar al 100% del espectáculo sonoro que estaban regalando en el escenario grande los belgas, que en ese momento levantaban a las masas con  ”The Architect”. No obstante el resultado fue magnífico, dEUS demostraron que siguen siendo lo que eran, sus nuevos temas sonaron incluso mejor que sus hits de siempre, y dejaron el listón muy alto para lo que vendría a continuación.

Por suerte lo que venía a continuación no era moco de pavo. Sigur Rós ofrecieron uno de los mejores conciertos que se han podido ver este año en estos lares. Un escenario repleto de fans de la banda, de los que incluso lloraron de emoción en los momentos clave; pero también de curiosos, que salieron de allí con la sensación de haber experimentado algo único y hasta de los llegaban a hablar de sueño.

El concierto fue una auténtica montaña rusa de sensaciones, momentos más rápidos y ágiles, otros más lentos y hasta a veces aburridos, pero sin dejar ni un segundo de ser totalmente apasionante. Empezando con la intensidad de Í Gær y su potente sonido, los islandeses titaron de visuales de lujo para una puesta de escena absolutamente embriagadora y narcótica. Aunque lo apoteósico no llegó hasta que decidieron soltar Svefn-g-englar, SæglópurHoppípolla una detrás de otra y sin respirar. El cierre, menos eufórico pero sentimental, vino a manos de temas más en la línea del Valtari, y bajó un poco el nivel del espectáculo, eso sí, siendo tan sobrecogedor como efectivo.

Respirando profundamente y con tembleques en las piernas, las masas se dirigieron sin pensarselo demasiado al recital de rock que iba a ofrecer la que es ya una de las mejores bandas nacionales del momento: Triángulo de Amor Bizarro, que llenaron como nadie llenó el Escenario Heieneken. Tenían la gran responsabilidad de ser el puente entre Sigur Rós y Justice, y aunque quizás tiraron demasiado de temas viejos en el inicio, fueron altamente celebrados por los fans, que gritaron y bailaron todo lo que se emocionaron minutos antes. Ruido divino.

Mashups batiburrillo de
sus más célebres hits

La pieza más comercial del día era la que tenía el dúo de rock electrónico Justice, que calentaron el Escenario Dcode con su habitual decorado de amplificadores, teclados y cruces. Aunque inexplicablemente decepcionaron a muchos fanáticos de la banda y reincidentes en su gira, otros muchos disfrutamos como niños ante la artillería pesada con la que jugaron desde que comenzaron. Un espectáculo de luz, euforia y mezclas imposibles, de que tiraron de mashups batiburrillo de sus más célebres hits y que explotó cuando Gaspard y Xavier saltaron al foso para dejarse venerar.

Salimos de allí con una excelente sensación general, gracias una organización eficiente y preparada; pero sobretodo al aforo ideal que fomentó la comodidad del recinto. No obstante el festival volvió a caer en uno de los errores de la primera edición: La escasez de puestos de alimentación, que eran poco variados y muy caros. Todo lo que podías echarte a la boca se limitó a Kebabs de 7€, fast food y un mísero plato de Cus Cus del tamaño de una moneda.

Como ya pasó en otros festivales como el SOS 4.8 y fue ampliamente criticado, el Festival Dcode limitó la compra de tokens a números pares, siendo imprescindible cogerlos de dos en dos, en múltiples de 5€. Toda una faena teniendo en cuenta que la totalidad de las consumiciones eran impares, y que incluso los tokens se dividían en medios en algunos precios. Una pena teniendo en ceunta que la gestión de las barras era rápida e impecable.

A parte de estos errores de fácil solución, la organización del Festival Dcode estuvo generalmente a la altura y dejó bien claro que se puede organizar bien un festival con tan solo dos ediciones. Demostró que no escatimaron en gastos de producción y gastaron lo que era necesario en dar una gran experiencia en cuanto a escenarios, pantallas y sonido; algo que parece sólo unos pocos festivales españoles parecen dar importancia.

 

Festival Dcode 2012, Viernes 14

Madrid

Dcode 2012: Viernes 14

Complejo Deportivo Cantarranas
14 de septiembre

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