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Crónica: Deleste Festival 2012

Crónica: Deleste Festival 2012

Llegamos al Espai Rambleta expectantes. Se había vendido la primera edición del Deleste Festival como el anti-festival: sin masificaciones y sin conciertos solapados, primando la comodidad y la calidad. Lo primero lo consiguieron con creces, puesto que en ningún momento nos sentimos agobiados por la cantidad de gente. Lo segundo también, con algún pequeño matiz que iremos desgranando. Por ello, el balance es más que positivo para una iniciativa arriesgada en los tiempos que corren pero que Valencia pedía a gritos.

La jornada para nosotros empezó con los valencianos Tórtel, el último de los conciertos programados durante el matinal gratuito. Eso propició que hubiera un público familiar, con el que la banda de Jorge Pérez supo conectar. Aunque el setlist elegido no revistió sorpresas y siguió el esquema habitual sí que sonaron diferentes al sumar un bajo eléctrico. Pero este sonido más rock no hizo que su pop perdiera frescura, mediterraneidad y color. Todo lo contrario.

El día salió lluvioso y fresco, aunque eso no fue impedimento para que las sensaciones de cara a la tarde fueran muy buenas. Los encargados de abrir la lata fueron los también valencianos Castlevanians, no muy conocidos pero que cuentan con un directo potente. Sobre el escenario Budweiser se adentraron en ambientes oscuros y post-rock y mostraron parte de su próximo trabajo, que por lo que pudimos oír promete. En la primera toma de contacto con el auditorio quedamos encantados. Como comentó algún grupo, aquello parecía un cine. El sonido fue impecable, las butacas muy cómodas -punto a favor por el posavasos- y la visibilidad perfecta.

El ambiente que se respiró durante todo el festival fue muy familiar. Y de eso dieron cuenta Cuchillo con sus “¿Hay alguien ahí?” dirigidos al técnico de iluminación. Entrando en el apartado musical, los de Barcelona tiraron de talento y fueron volviéndose más oscuros con el paso de las canciones. Destacaron “Amapola” y “Hora bruja” de su último disco, Encanto (2012). También merece una mención especial los momentos de experimentación que tuvieron. Dejaron ganas de más.

Con la actuación de Templeton más entrada la tarde, el auditorio empezó a presentar un aspecto casi lleno. La banda premió este hecho con una buena dosis de pop peleón, con referencias sesenteras y que tuvo como momento álgido la interpretación de “Las casas de verano” y “Los Días”, primeros singles de sus dos álbumes. En esta segunda canción hubo problemas con el sonido a la entrada del violín, aunque fue entendido por el público como cosas del directo. Quizás les faltó algo más de pegada.

Beach Beach estrenaron el escenario Jagermeister, un espacio de las dimensiones de una sala de conciertos convencional. Los mallorquines confirmaron que son pura energía y su propuesta punk-rock llegó al público, que a esas horas empezaba a pedir algo con lo que mover el cuerpo. Beach Beach demostraron que son tan buenos en directo como en el disco y empiezan a dejar claro que, pese a su juventud, más que una banda emergente son ya una realidad. Lo que sí nos dejó un tanto WTF fueron sus ¿chistes? sobre el presidente de las Islas Baleares y Dani Martín.

Josh T. Pearson

A continuación volvimos a subir al auditorio para saborear el concierto de Josh T. Pearson, una de las grandes apuestas de esta primera edición del festival. El americano no defraudó con su singular voz, que aprovechó la gran sonoridad de la sala. No le hizo falta más que una guitarra para enganchar a un público que encontró muy cercano. Dentro de esta intimidad se encontró tan cómodo que intentó alguna conversación con el público en un español macarrónico.

Pero el concierto del Deleste Festival 2012 fue el de McEnroe. Banda y público lograron una comunión perfecta desde casi el primer instante. Brillaron y de qué manera con sus distorsiones y ambientes oscuros. Pero igualmente aplaudidas y disfrutadas fueron sus canciones más pausadas. No es que no esperáramos mucho de esta actuación y más a tenor de su notable Las Orillas (2012), pero verdaderamente fue una sorpresa la magia que lograron crear.

De vuelta al Jagermeister, Nudozurdo siguieron con la tónica de sus predecesores y también ofrecieron lo mejor de sí mismos en otro de los conciertos más memorables de esta edición. Cuando alguien disfruta sobre el escenario lo normal es que haga disfrutar a los espectadores. Y eso es lo que ocurrió en esta ocasión, en la que los madrileños desgranaron toda su retahíla de hits. “Prueba/Error” o “Conocí el amor” fueron algunos de los temas más destacados. Muy profesionales.

Fanfarlo pusieron el broche de oro a la intensa jornada. Quizás fue que el cansancio ya hacía mella en nosotros, que la banda ya no sorprende como lo hacía después de haberlos visto varias veces o que su pop sintético hubiera funcionado mejor un rato antes, pero no acabamos de engancharnos. Aún así, el público se entregó y vibró con temas como “Replicate” o “Reconstruction”. En resumen, una apuesta poco arriesgada pero que funciona.

Como ya hemos comentado, el Deleste Festival tuvo más pros que contras. Uno de los que más se agradece fue el precio de las cervezas, ya que es difícil encontrar un festival con bebida a 2 euros. La rapidez en las barras fue otro de los grandes puntos a favor, ya que la atención era prácticamente inmediata. Siguiendo con el tema de las bebidas, también agradecimos la promoción de Jagermeister y de gin tonics. En cuanto a la comida, la oferta fue bastante escasa puesto que tan solo se podía elegir entre perritos calientes y bocadillos de cátering.

Por contra, tanto beber en algún momento había que ir al baño y éstos se encontraban o bien en el sótano -donde estaba situado el escenario Jagermeister- o bien subiendo tres pisos. Los primeros solían estar llenos y, en consecuencia, no muy limpios. Los segundos quedaban algo lejos… y más si había que esperar al ascensor. Hay que decir que la limpieza en general se superó con nota, de hecho el servicio de limpieza actuó con eficacia en las últimas horas de festival.

Más puntos a favor: el espacio al aire libre, en el que echar un cigarro o tomar el aire cuando la lluvia lo permitió. Esta zona estuvo constantemente amenizada por varios DJs. Como ya hemos dicho, la cercanía es una de las claves de esta nueva propuesta, por lo que no era raro tomar una cerveza mientras charlabas con alguno de los artistas que acababan de tocar.

En definitiva, los puntos negativos son fácilmente subsanables para futuras ocasiones y los puntos positivos, sumados al excelente sonido, a que no hubo solapes y a la comodidad del Espai Rambleta, nos hacen desear que esta propuesta tenga continuidad. Valencia necesitaba una propuesta de este tipo y tanto la organización como el público respondieron.

CuchilloValencia

DELESTE FESTIVAL

Espai Rambleta
20 de octubre de 2012

Comentarios

  1. Strathairn

    Mi enhorabuena a la organización por el Deleste!

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