Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Top

0 Comentarios

Crónica: Muse en Madrid

Crónica: Muse en Madrid

Texto: Isabel Rodríguez / Fotos: Paula Solar

Muse arrasa con su rock ‘espacial’ en Madrid

Muse es una de esas bandas que arrasa allá por donde va, y en Madrid no fue menos. Aunque su último trabajo, The Second Law, no ha calado tanto como los anteriores, el Palacio de los deportes fue testigo del espectáculo de luces, colores y pantallas gigantes que envolvían el austero y pulcro escenario. La banda sabe ganarse al público español y lo ha vuelto a hacer con creces dos años después de actuar en el Vicente Calderón. En esta ocasión las entradas se vendieron en tan solo unos minutos, sin tregua para los más rezagados en hacerse con ellas.

La sensacional apertura, 8 minutos tardía, a base de luces rojas parpadeantes y rayos láser anunciaban, al más puro estilo espacial, la grandiosidad que se daría durante todo el encuentro. “Unsustainable” y “Supremacy” son las encargadas de ir calentando el ambiente (cosa que el grupo telonero, The Joy Formidable’, poco hizo para la ocasión). El trío de Devon fue acompañado por el tecladista Morgan Nichols, y entre todos arrollaron en escena, secundados por una gran pantalla desplegable en forma de pirámide invertida que cayó del cielo en el tercer tema, ‘Interlude’, y que recogería todo el directo, además de imágenes del mundo caótico y lujurioso de la era postmoderna.

El público, totalmente entregado en los clásicos de Origin Of Symmetry  como “Plug In Baby” y “New Born”, alzaban las manos y las agitaban al son de la acelerada música como si de una invocación al más allá se tratara. Con ‘Time is running out’ el palacio explosionó a base de brincos y abrazos al cielo mientras se desgañitaba. Algo parecido pasó con los imprescindlibles ‘Hysteria’ y ‘Supermassive Black Hole’. Muse supo traernos su particular filosofía de vida y con ella, sus himnos. ‘Knights of Cydonia’, sin duda, es uno de ellos: “You and I must fight for our rights, you and I must fight to survive”.

Pone la carne de gallina ver como 16.000 personas coreaban otros temas como “Resistance” o “Uprising”, y con “Madness” mostraban su adentro al dubstep, que luego no ha sido para tanto en su nuevo disco. Fueron este último y otras siete las composiciones de The Second Law  que se escucharon en el concierto, provocando unos inevitables bajones. Yo hubiera quitado del setlist algunas de éstas (“Panic Station” no sería una de ellas) y haber colado otras como “Fury” del disco Absolution.  Con ‘Undisclosed desires’ Matt Bellamy, la voz del grupo, se animó a bajar del escenario para acercarse a los afortunados de la primera fila… y tres veces se armó Matt de su piano para confirmar una vez más su destreza ante este instrumento en temas como “Survival”.

Una hora y cincuenta minutos de puro rock progresivo, apoteósico, que la banda supo proyectar a la perfección a todas las esquinas del recinto durante las veinticinco canciones. Hay que reconocerlo: Muse juega en otra liga, es otra historia. El efecto 3D y las luces (por descontado su calidad vocal) que engalanaban el escenario convirtieron el Palacio de los deportes en una pista de aterrizaje espacial que nos traía esperanza…y un poco de caos. Ya con las últimas, “Starlight” y la olímpica “Survival”, y tras hora y media, te quedabas sin respiración. U2 es el listón en el que ya se miran.

 

Madrid

MUSE

Palacio de los Deportes
20 de octubre de 2012

Comentar