Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Top

2 Comentarios

Crónica: Tanned Tin 2013

Crónica: Tanned Tin 2013

 

Tamikrest - Tanned Tin - Foto. Christian Robles / Flickr Tanned Tin

 

TANNED TIN: JUEVES 7 DE FEBRERO

Un año más, tuvimos el honor y la suerte de empezar la temporada festivalera en un evento tan singular como es el Tanned Tin. Pasadas las 19.30 horas llegamos al Teatre Principal de Castellón para cumplir con el trámite del intercambio de pulseras, para el que tuvimos que hacer una pequeña cola. Entre los que esperábamos se respiraba el típico ambiente Tanned Tin y el gran éxito de ventas del que gozó el evento. Se notaban las ganas de disfrutar de una jornada inaugural que prometía.

Pero empecemos por el principio, que para nosotros que no llegamos a la actuación de Matty Charles fue Antonio Luque. En formato acústico y tan solo acompañado de su guitarra no es que nos decepcionara pero sí que nos dejó un tanto fríos. Salió perdiendo en nuestra comparación con las veces que lo hemos visto con banda en Sr Chinarro, pero merece una mención especial que rescatara “Cero en gimnasia”, su primer single con Acuarela en el 20º aniversario del sello.

Más intimista todavía se mostró Neil Halstead, uno de los grandes atractivos de esta primera jornada de festival. Guitarra, contrabajo y piano para acompañar a la brillante voz del ex Mojave 3. El británico fue desgranando las canciones de su Palindrome Hunches a la vez que se creaba una mágica comunión con el público del Teatre Principal. Consiguió crear esa extraña sensación en la que sientes que están tocando para ti, aunque Halstead prácticamente no despegara la vista de las cuerdas de su guitarra. Casi una hora totalmente asombrosa de placer para los oídos.

Pero si el Tanned Tin destaca por algo es porque hay propuestas totalmente desconocidas, que sorprenden de tal manera que se cuelan entre lo más destacado de la jornada, e incluso del festival. Eso es lo que nos pasó con los malienses Tamikrest. El propio director del certamen bromeó en la radio unos días antes de su inicio con que no estaría tranquilo hasta que no los viera en el hotel. Menos mal que llegaron, porque con ellos entramos en un estado parecido al de estar en una nube, con unos tuaregs haciendo psicodelia rítmica (gran trabajo de batería y bongos) y con elementos bereber. Una majestuosa señora lideraba el escenario con sus cantos y gritos, mientras que tras ella encontrábamos a varios jóvenes devorando sus instrumentos musicales. Caras cubiertas, vestuario típico tuareg y zapatillas poco aptas para las fechas invernales.

Triángulo de Amor Bizarro pisaban por tercer año consecutivo el escenario del festival. Quizás por ello decidieron traer una propuesta totalmente novedosa, con el espectáculo Música Pánica, pequeño homenaje al cineasta Ale­jan­dro Jodo­rowsky y a sus habituales estridencias. Sensaciones encontradas las que provocaron los gallegos, que acompañaron con imágenes un tanto angustiosas y hasta desagradables sus habituales distorsiones. ¿Pecaron de presuntuosos? Lo que sí está claro es que fue una de las actuaciones que más debate generó entre los asistentes. Nos quedamos con ganas del espectáculo de SchnAAk, pero las horas no acompañaban para una jornada de jueves.

 

Maher Shalal Hash Baz

 

TANNED TIN: VIERNES 8 DE FEBRERO

Con el buen sabor de boca que nos dejó el jueves, nada más entrar al Teatre Principal nos encontramos con un doloroso mazazo: la caída del cartel sin más explicaciones del japonés Keiji Hano. Algo decepcionados buscamos un sitio en el que acomodarnos para ver la segunda actuación de la jornada (aunque la primera para nosotros). Nacho Umbert y Raül Refree fueron el mejor antídoto para quitarnos el frío de encima. Breve pero muy disfrutable su actuación, en la que se mostraron muy cercanos.

Si la nota exótica y sorprendente el día anterior la pusieron Tamikrest, la sorpresa del viernes fueron los japoneses Maher Shalal Hash Baz. Difícil calificar y definir su estilo, pues dieron la sensación de ser una especie de charanga de pueblo haciendo un ejercicio de improvisación. Todavía no tenemos muy claro quien se rio más de quién, si ellos del público o el público de ellos. Nos invitaron a reflexionar sobre donde está la línea que separa la genialidad de la mediocridad.

Todavía abrumados por lo que acabábamos de presenciar, salieron al escenario Lisabö. Estábamos ante el que con el paso de las canciones se convertiría en el concierto de la jornada, gracias a su derroche de potencia y de actitud, ejemplificado en sus dos baterías. Explosión de sonido, que hizo que la gente se levantara de sus asientos para dar palmas con ellos y vibrar con sus atmósferas apocalípticas. Divirtieron, provocaron y supieron poner del revés a un auditorio que respondió.

Julie Doiron sufrió el fallo en la programación de los horarios. Su propuesta hubiera lucido mucho más antes de Lisabö, porque después del ruido atronador de los de Irún se hizo complicado conectar con el folk de la canadiense. Y fue una lástima, porque su naturalidad y dulzura pedían más de nuestra parte. Si ella ya acusó que se recortara su actuación, más sangrante fue el caso de Grupo Salvaje, que tan solo pudieron tocar tres cortes. Al avisarles de que les quedaban únicamente 10 minutos, y con cara de perplejidad, se lanzaron al vacío con “Vigilia de Pentecostés”, de casi 10 minutos y una de nuestras favoritas, que por lo visto no estaba previsto para este concierto. Pero no fue suficiente, nos quedamos con ganas de más. No llegamos a entender que se acortara tanto el recital de los madrileños cuando lo que sustituyó este cierre fue la enésima actuación de Matt Elliott, que hasta el día antes tuvo la oportunidad de tocar en acústico.

 

Lee Ranaldo - Tanned Tin - Foto. Christian Robles / Flickr Tanned Tin

 

TANNED TIN: SÁBADO 9 DE FEBRERO

La jornada del sábado empezó a mediodía, en el Antiguo Casino de Castellón, que este año se recuperó como espacio para acoger los matinales gratuitos del Tanned Tin. No pudimos conseguir asiento para disfrutar de Pau Vallvé, aunque sí que tuvimos algo más de suerte cuando llegó el turno de Simona White, experta en transmitir todo tipo de sentimiento con su voz. La nota negativa fue que la presencia de tantos niños y que la gente que estaba en el hall no parara de hablar no dejó disfrutar de su actuación en todo su esplendor, por lo menos a los que estábamos situados en las últimas filas.

Y llegó la última tarde de festival, la del sábado, la que se supone que es la jornada fuerte. Pero en el Tanned Tin esto no es una máxima que se cumpla a rajatabla, porque lo que hace grande a este festival es que cuando menos te lo esperas te sorprende, te pone los vellos de punta, te deja con la boca abierta… Así, el encargado de abrir la última lata de la edición fue Toti Soler. El catalán fue un claro ejemplo de que aquí no se puede dar nada por sentado, porque aunque a priori no parecía encajar demasiado en el festival nos hizo disfrutar de su virtuosismo a la guitarra y de las raíces de la canción catalana.

Pero fue la jovencísima Amanda Mair la que a sus 18 añitos nos dejó pegados a los asientos. La sueca demostró que no hace falta más que una voz angelical y un piano tocado con gran maestría para emocionar. Puro talento. Pura inocencia. Y con eso bastó para enamorar a más de uno. Su timidez entre canción y canción contrastaba con la madurez de las composiciones de su primer disco, de nombre homónimo. Están avisados, recuerden su cara y apunten su nombre.

De promesas iba la tarde, pues Tigercats presentaron su candidatura a pisar grandes festivales dentro de no mucho tiempo. Jugando con su nombre, los británicos se mostraron más tigres que gatos en un directo fresco y muy enérgico. Pronto nos olvidamos de la primera impresión que tuvimos al verlos salir al escenario descalzos y con esa pinta de nerds, porque su pop de guitarras nos hizo despertar del letargo.

Y por fin llegó el gran momento del festival, Lee Ranaldo y sus espléndidos acompañantes entraban al escenario frente a un teatro completamente lleno de caras expectantes. Allí dieron el unánime mejor concierto del festival, muy en contraste con lo que años atrás pudimos presenciar con Thurston Moore en el mismo escenario. Si el jueves ya nos cautivaba abriéndonos la puerta de su sonido, ahora con su equipo nos confirmaba esa premisa y nos dejaban, todos los miembros de la banda, con la boca abierta. Guitarrazos a dos bandas, bajo de maestría y en definitiva un directo tan excelente como atronador. Superior.

Difícil lo tenía ahora Schwarz para mantener el nivel tras semejante espectáculo. Pero lo cierto es que los murcianos supieron mantener en alerta a gran parte del público con sus bien rematados sonidos industriales y psicodélicos. Dieron en la tecla adecuada para que su electricidad estuviera entre las actuaciones más destacadas del festival. Menos adecuado para las circunstancias fue la intervención del italiano Emidio Clementi y su Massimo Volume. Quizás su exposición era más acorde a un horario más temprano, quizás su propuesta estaba demasiado centrada en una oración difícilmente entendible incluso para un español que entiende correctamente el italiano.

Tras una larga hora de monotonía, noise y discurso llegó la locura con Faseunova. Los trabajadores del teatro cesaron totalmente en su utópico empeño de mantener al público sentado al ver la perturbada exhibición de los asturianos. Con los pasillos hasta los topes de gente saltando y bailando, hicieron de las suyas con un recital de agites e hiperactividad que consiguió levantar a diestro y siniestro y alertar del peligro que corrían algunos de los instrumentos que todavía resistían encima del escenario.

Es de sobra conocido que la organización del Tanned Tin siempre deja para el final sus propuestas más intrépidas. Fue el caso de los portugueses Tropa Macaca con su extraña dosis de electrónica desanimada, caras de funeral y controvertido sentido del ritmo. Pese a todo y comparando con otros años, la audiencia estuvo comedida y ni abandonó la sala, ni olvidó su saber estar ante el difícil arte del dúo. Al terminar, también de forma abrupta, los comentarios fueron bastante desagradecidos hasta el punto de leer alguna desfachatez en twitter. No obstante, volvieron a dar que hablar y consiguieron cerrar un excelente Tanned Tin con las típicas caras de perplejidad que siempre protagonizan la hora equis del festival. Mucho tiene que cambiar la cosa para que no sigamos fieles al buen hacer de este insólito, magnífico y excepcional festival musical.

 

Fotos: Tanned Tin y How Pop Is Now?

Comentarios

Comentar