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Disco: Pequeños Trastornos Sin Importancia (Julio de la Rosa)

Disco: Pequeños Trastornos Sin Importancia (Julio de la Rosa)
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Estábamos avisados de que el nuevo disco de Julio de la Rosa no iba a ser un disco más. Y no lo es, partiendo de una portada polémica e irónica a partes iguales, que nos adelanta lo que nos vamos a encontrar dentro. Ya nos habían dicho que Pequeños Trastornos Sin Importancia (Ernie Records, 2013) tenía dos lecturas. La primera, 10 canciones de amor y desamor. La segunda, 10 canciones sobre relaciones de pareja que esconden toxicidades muy peligrosas y síntomas claros de distintos trastornos de la personalidad. Un mapa psicológico, en el que según el tema en el que nos paremos podemos sentirnos más o menos identificados, pero que es un compendio de rabia, desesperación, prepotencia, venganza o resignación.

Recurrir a aquello de que es la continuación lógica de su último trabajo, La Herida Universal (Ernie Records, 2010) nunca fue más acertado que en este álbum, en el que ya las relaciones personales tomaban una importancia especial. También sigue esa línea intimista, con baladas y medios tiempos en los que se desgrana lo más profundo del ser humano. Con el personal estilo que caracteriza al jerezano, letras y melodías toman tonos oscuros. Las guitarras crudas son protagonistas, afilándose a veces tanto como la lengua de Julio de la Rosa. Otro de los puntos destacados de este nuevo trabajo son las numerosas colaboraciones con las que cuenta, aunque muchas de ellas prácticamente imperceptibles. Ana Franco de Coffee&Wine, Ainara LeGardon, Anni B Sweet, Xoel López, Miren Iza de Tulsa y hasta Bunbury han grabado voces.

El LP abre con “Colecciono sabotajes”, una clara herencia del sonido de su anterior trabajo. Con un interesante juego entre batería, guitarras y voz, “Gigante” quizás sea el corte más Nacho Vegas de este notable Pequeños Trastornos Sin Importancia. “Kiss Kiss Kiss Me” es una especie de blues casi bailable, que tiene un estribillo memorable y muy fresco. También destacan “Un corazón lleno de escombros” y “Borrón y cuenta nueva”, las dos con presencia femenina en las voces. Entre ellas asoma la bipolar “La fiera dentro”, con una duración de más de ocho minutos. “Tarde a todas partes” y “Maldiciones comunes” son de esos temas punzantes y en el caso de la segunda ese “que te jodan” resuena rimbombante en tu cabeza durante horas. La ahogada “Glorieta de trampas” da paso a “El amor saludable”, una balada de súplica que pone el cierre al álbum.

En definitiva, estamos ante un disco que quizás en las primeras escuchas no sea demasiado fácil digerir, pero que va calando hasta hacer que sea uno de los firmes candidatos a estar entre lo más destacado de este año musical que prácticamente acaba de empezar. Julio de la Rosa ha llegado a un estatus en el que se se siente libre para hacer lo que quiera, con la honestidad que le caracteriza. Este Pequeños Trastornos Sin Importancia confirma el buen estado de forma por el que pasa, tras publicar su primera novela y estar nominado al Goya por la banda sonora de Grupo 7.

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