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Disco: No se alarme señora, soy soviético (Grises)

Disco: No se alarme señora, soy soviético (Grises)
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Grises - No se alarme señora, soy soviético

Al mal tiempo buena cara. Eso han debido pensar Grises al concebir su segundo disco, No se alarme señora, soy soviético (Origami Records, 2013), lógica continuación y evolución de su debut El hombre bolígrafo (Origami Records, 2011). No por muy manido que esté es un error recurrir a la dicotomía entre el nombre de la banda y el optimismo que desprenden. Porque las 10 canciones de este trabajo son puro positivismo, para que sean la banda sonora de tus mañanas desde que suena el despertador hasta que te metes en la ducha con prisas y te preparas el café con más prisas aún.

De vocación más épica que el anterior (aunque ya se atrevieron con “Polaroid”), también incluye una buena carga de sintetizadores y de guitarras potentes, casi a partes iguales. Pero en No se alarme señora, soy soviético sobre todo hay pop. Si algo tienen las composiciones de Grises, tanto a nivel melódico como de letras, es inmediatez. Esto se puede apreciar claramente en el single “Después de todo”, una de esas canciones que están llamadas a convertirse en el clímax de sus conciertos. Y es que en este nuevo álbum muchos de sus temas parecen estar pensados para ser llevados al directo. Como ejemplo, “Espíritu libre”, pieza que abre el disco y que contagia las ganas de bailar. A eso suma el mensaje de superación, de dejar atrás la rutina e ir con la sonrisa por delante que impera en todo el trabajo.

Le sigue “Wendy” y ese aire teenager que tiene este disco. Si de bailar se trata, “Cactus” y “Espacio” evocan a otros jóvenes arrolladores en directo como son Two Door Cinema Club. “Despierta” es una de las revelaciones del disco, con ese inicio y final con voces de niños que en un principio resulta chocante pero que va creciendo con cada escucha. Es una de las más guitarreras y la muestra de que son capaces de elaborar atmósferas cargadas, en contraposición a las letras ligeras y divertidas que en la voz de Eñaut invitan al inconformismo y a la “lucha por algo mejor” como canta en “Todo irá bien”.

Más épica en “Huracán Stan”, que en algún punto nos recuerdan a unos M83 más intensos. Esta sensación se repetirá en el tema que cierra el disco, “Los murmullos”. Esa es la canción más triste de este No se alarme señora, soy soviético. Esa bajada en el tempo también está presente en “Después de todo”, que aunque parece que rompe un poco con la tónica del álbum puede ser uno de los himnos de Grises junto a “Parfait” gracias a su alta coreabilidad. Si antes nos recordaban a los primeros Two Door Cinema Club, en “Otros planetas” apuntan a ratos a Dorian, antes de poner el fin a un trabajo que supone un salto respecto a El hombre bolígrafo y que nos convence de su potencial. Apuesta segura en festivales como el SOS 4.8, para el que ya están confirmados.

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