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Disco: Tiempo de nísperos (Rusos Blancos)

Disco: Tiempo de nísperos (Rusos Blancos)
7.5

Bueno

Disco Tiempo de Nisperos de Rusos Blancos

Un puñetazo sobre la mesa. Eso es lo que han dado Rusos Blancos en su segundo disco, Tiempo de nísperos (Ernie Records, 2013). Si hace dos meses reseñábamos Pequeños Trastornos Sin Importancia, de su compañero de sello, Julio de la Rosa, un trabajo en el que las relaciones tóxicas son las protagonistas, en este trabajo también es la parte más cáustica del amor la que inspira las letras, ácidas, mordaces y que a ratos suenan también existencialistas.

Su primer largo, Sí a todo (Ernie Records, 2011), ya explotaba esa faceta irónica y en clave de humor, pero en este álbum todo parece más trabajado y cuidado. Tal vez a ello contribuya en gran manera que el disco tiene un hilo conductor claro y que el planteamiento de ambos trabajos es diferente, pues el debut incluía temas que ya se habían publicado anteriormente en EPs.

Salvados los inconvenientes con los que todas las bandas jóvenes se encuentran a la hora de lanzar un primer disco al mercado, con este Tiempo de nísperos se han quitado todos los complejos de encima. Las canciones se mueven entre lo soleado y lo oscuro, siempre con un gusto a fracaso asumido y a amargura alegre. Eso se puede ver claramente desde el inicio del LP con “Dudo que el amor nos salve” y “Orfidal y Caballero, que tienen ese doble juego y que apuestan por los entramados de guitarras y por introducir elementos pegadizos como los coros (en la primera) o un estribillo machacón (en la segunda).

También aptos para la pista de baile, los arreglos de “Baile letal 3″ recuerdan en primera escucha a los de Linda Mirada y más tarde a Ellos. También en esa línea festiva están “Hogareña” y “Marina”, con influencias setenteras. Con cierto aire retro pero más shoegaze destacan “Oro, disfruto” otra vez con frases que hacen referencia a la infelicidad, y “La playa de los locos”, con unas atmósferas muy Los Planetas. Dentro de los varios estilos que tocan Rusos Blancos también está el palo entre rumbero y melódico que destila “Bonito cortejo”. Por versatilidad no será.

Lo que hace interesante a este sexteto madrileño es su capacidad para conjugar referencias de todo tipo sin dejar de imprimirles su marca de agua. Volviendo al concepto del disco, no he encontrado un resumen más acertado que un par de frases de un libro que me marcó en mi adolescencia. “¿Has oído alguna vez eso de tener más de lo que quieres? ¿De manera que no puedas desear nada y entonces empiezas a buscar algo distinto que desear? A mí me da la impresión de que siempre estamos en busca de algo que nos satisfaga, y no lo encontramos jamás”. Mientras lo buscamos sin hallarlo, estos Rusos Blancos nos acompañan. Mañana (17 de abril) presentarán este Tiempo de nísperos en la sala El Sol de Madrid.

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