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Rusos Blancos: “Un disco de letras y melodías tristes o es de Bill Callahan o es un peñazo”

Rusos Blancos: “Un disco de letras y melodías tristes o es de Bill Callahan o es un peñazo”

Rusos Blancos

Manu Rodríguez
Rusos Blancos

 

“Un disco de letras y melodías tristes o es de Bill Callahan o es un peñazo”

 

Rusos Blancos ha dado un salto cualitativo con Tiempo de Nísperos (Ernie Records, 2013). Ellos mismos lo saben, tal y como reconoce su cantante y el compositor de ocho de los diez temas del disco, Manu Rodríguez. Su segundo LP mezcla las letras ácidas y mordaces, hasta cierto punto existencialistas, con las melodías alegres que tocan palos como el shoegaze, la habanera, el funk o sonidos para asaltar la pista de baile. Versátiles donde los haya, los madrileños estarán el 26 de abril en Barcelona y el 27 en Zaragoza, aunque prometen que su gira de presentación hará más paradas próximamente.

-¿Tenéis la sensación de que el salto ha sido tan grande como dicen/decimos en este segundo disco?

-Sí, tenemos esa sensación de haber avanzado bastante. Ya con el EP Hijo único habíamos avanzado en la composición de las canciones. Ganamos muchos fans con ese trabajo pero igual la gente en general no tuvo esa sensación de salto por el tipo de producción que elegimos, un poco más guitarrera, más oscura, más de local. Ahora en Tiempo de nísperos hemos vuelto a una producción que también nos gusta hacer, con violines, vientos… Sobre todo si comparamos este segundo disco con Sí a todo (2011) sí que existe ese salto.

-El primer disco era más compacto en cuanto al sonido guitarrero, en este segundo tocáis más palos. ¿Cómo surgió?

-Sí a todo, en cuanto a estilo, es indie pop de guitarras de toda la vida. Aunque tuviéramos algunas canciones con vientos, con cuerdas o un poquito más orquestadas. Pero básicamente era un pop a lo Teenage Fanclub o más clásico rollo The Beatles. Con el segundo, a medida que fueron surgiendo las canciones algunas tenían un deje más rumbero, otras más funky o disco. Viendo los diferentes estilos que iban tomando las canciones nos planteamos que igual era mejor llevar cada una de ellas hasta las últimas consecuencias, en lugar de acercarlo todo a una homogeneidad estilística. Creemos que esa homogeneidad se la dan las letras, lo que es bastante interesante y lo hace mucho más divertido.

-Lo que sí queda claro es que el hilo conductor son las letras.

-Precisamente por eso, porque exceptuando las dos canciones de Iván, las ocho mías, aunque alguna se pueda salir un poquito como “Baile letal 3″ o “Bonito cortejo”, todas giran en torno a una idea, que es el hablar sobre una ruptura sentimental, como se ha llegado hasta ella y como te ha afectado. Al darle una homogeneidad tan grande a las letras no hubiera sido muy acertado haber intentado también que el estilo musical fuera por el mismo camino en las 10 canciones, porque habría acabado siendo un poco rollo.

-Habéis tocado varios palos, de los que todos tenemos referentes claros de donde pueden venir. Pero lo que más me ha llamado la atención es el rollo rumbero de “Bonito cortejo”, ¿teníais alguna referencia?

-Hace dos veranos, que fue cuando se me empezaron a ocurrir algunas de las canciones de este disco, estaba trabajando en un programa de flamenco en televisión, en el que grabábamos conciertos de estudio. Lógicamente, me pasaba casi 12 horas al día escuchando cantaores, a Tomatito tocando guitarras, Habichuela, El Cigala… Aunque no quieras, todos somos maleables a las influencias y esto hizo que muchas de las canciones que se me ocurrían en aquél momento tuvieran un deje aflamencado. También hay cosas de Kiko Veneno que me gustan mucho, porque tiene un rollo muy pop y muy cercano al indie y por eso ese referente también está presente. Planteamos una canción relativamente aflamencada pero que también tuviera un rollo tropical, lo que la convierte al final en una habanera. El referente tropical o africano de este tema lo teníamos en el Paul Simon de Graceland.

-En este disco hay estribillos muy pegadizos pero ninguno es como el de “Supermodelo”. Al final, ¿acabáreis renegando de esta canción con los años, como hacen muchos grupos?

-No creo que acabemos renegando de ella. No me gustaría que haya mucha gente que piense en nosotros como el grupo de “Supermodelo”. Igual hay un pequeño porcentaje de gente, ajena a este tipo de música, para el que su canción favorita de Rusos Blancos es esta. Pero para la mayoría de nuestro público no es el caso. Lo que sí que sucede es que es una canción que tocas en directo y la gente se viene arriba y se lo pasa muy bien. Entonces renegar de la posibilidad de tocar una canción con la que tanto nosotros como la gente lo pasamos bien me parece absurdo. Dentro de que no creo que sea nuestra mejor canción, el estribillo acabó fagocitando a una buena canción, porque a mí me parece que lo es. Es un tema que ha gustado a niñas de 12 años, porque hay como 500 vídeos en Youtube de chicas cantando el “nosotras no llevámos chándal” y haciendo lo que hacían en la serie Física o Química, y a la vez también a indies de 40 años que escuchan a Harvis Cocker. Y eso me parece algo bonito, pocos grupos han tenido la oportunidad de escribir una canción que sea así de transversal. Nosotros lo consideramos un pro y creemos que la gente también debería de verlo así.

-¿Entonces descartáis dejar de tocarla?

-A lo mejor con los años se puede hacer pesado. En el EP que sacamos después de ese disco hay como mínimo tres canciones que la gente recibe mucho mejor en directo que “Supermodelo”. Cada vez que tocamos “Más delgado”, “Mono divertido” o “Broma antisemita” la gente se viene muy arriba, lo que es algo muy guay para nosotros. En este nuevo disco hemos demostrado de sobra que no somos el grupo de “Supermodelo”. Aunque algunas veces podamos estar tentados de decir “venga, no la tocamos” cuando la llevas al directo es divertido, pero cuando estás en el ensayo y solo nos escuchamos nosotros mismos pues es bastante ridículo. Hay algunos miembros del grupo que se cansan de ella y dicen “no, no tenemos que tocarla”, pero luego ves que la gente disfruta mucho y no creo que debamos hartarnos.

-Entrando en las nuevas canciones, ¿buscabas la doble intención en ese “todo arde” de “Dudo que el amor nos salve” o para ti sí que tienen un único significado esas tres palabras?

-La frase me salió automática, en el momento en que escribí el estribillo de “todo arde” no me acordaba de que al principio había puesto “clínica de venéreas”. Luego sí que vi que ese juego estaba ahí, pero no estaba hecho adrede ni, aunque a la gente le parezca curioso, era consciente.

-También es interesante la diferencia entre las canciones compuestas por ti y las dos que están compuestas por Iván (‘La playa de los locos’ y ‘Marina’). ¿Hay pique? ¿Cómo decidís qué canciones entran en el disco?

-Al final lo que mandan son las canciones. Dentro de intentar buscar que todo encaje, si tanto Iván como yo hubiésemos llevado una canción número 11 que fuera maravillosa pero que no encajara dentro del disco en absoluto pues seguramente no la hubiéramos metido y se hubiera reservado para una próxima ocasión. Pero aparte de eso, si el disco son 10 canciones pues las 10 mejores son las que tienen que entrar, entonces no hay mayor problema o pique en ese sentido.

-La impresión que da es que tus letras son más novela y las de Iván son más poesía.

-Puede ser que yo tienda más, por lo menos en este disco, a hacer letras en un tono más narrativo que Iván. Por lo general, Iván suele trabajar más con imágenes, mientras que yo soy más de contar historias. Eso está bien porque nos complementamos.

-Tiempo de nísperos tiene la bipolaridad de tener unas letras muy irónicas y hasta cierto punto negativas, en contraposición a las melodías alegres y positivas. 

-A cada uno le surgen las canciones que le salen o por lo menos yo no intento forzarlo en absoluto. Soy muy visceral en ese sentido y las canciones las hago tal cual me salen, no me siento a trabajar en ellas. El tipo de melodías que se me ocurren son melodías pop, mientras que las letras son lo contrario, más en la época de composición de este disco, en la que pasé por una ruptura bastante delicada. Además si haces un disco entero con melodías tristes y oscuras y letras también oscuras o eres Bill Callahan o te va a salir un peñazo insufrible que nadie va a poder escuchar. Y la música en estos días debe ser todo menos un coñazo. Respecto a esa negatividad, el disco no es dramático. A mí me pasa que cuando cuento mis penas a mis amigos intento quitarle peso al asunto. Tiene mucho de eso el disco.

-¿Si el amor no nos va a salvar, qué es lo que va a hacerlo?

-La moraleja del disco es “dudo que el amor nos salve”, porque particularmente mi visión de la vida es que al final pase lo que pase y hagamos lo que hagamos vamos a morir. Y después de la muerte está la nada. Puedes haber sido presidente de los Estados Unidos pero igual vas a dejar de existir. Entonces está claro que el amor no te va a salvar. Pero mientras lo estás buscando te entretienes y a eso es lo que yo creo que debemos dedicarnos en la vida.

-El tono del disco es existencialista. 

-Aunque suene a primero de literatura barata, el sentido está, más que en encontrar, en la búsqueda. Lo entretenido es buscar y mientras estás buscando encuentras cosas accesorias en el camino que van dando esos pequeños momentos de felicidad. Porque eso de la felicidad plena es una quimera, no existe. Pero hay pequeñas felicidades por el camino que alegran la vida.

-¿Se hace complicado que varios miembros del grupo tengan otros proyectos paralelos?

-Complicado es porque los grupos siempre tocan en fin de semana, entonces alguien ya tenía fecha con otro grupo o a la hora de ensayar todos juntos solo podemos quedar dos días y no llegamos… Sus complicaciones tiene, pero igual que el hecho de tener un trabajo, tener pareja o querer ir a ver el fútbol. Lo vamos sorteando lo mejor que podemos y de momento nos va bien. Además tenemos la ventaja de que todos los proyectos paralelos que tienen los miembros de Rusos Blancos son con gente con la que tenemos buena relación y eso siempre lo hace más fácil.

-¿Es más fácil para una banda hacer algo en Madrid, metería también en el saco a Barcelona, que en una ciudad de provincias, contando con el mayor número de grupos y competencia que hay?

-Estar en Madrid una vez la cosa va medio rodada, que ya has editado tu disco, es una ventaja desde el punto de vista de la infraestructura. Pero dejando eso de lado, en una ciudad de provincias a la semana puede haber un concierto o dos de indie, mientras que en Madrid toques cuando toques coincides con otros grupos. Sin ir mas lejos, el miércoles pasado tocamos en Sol y competíamos con Maronda, lo que nos quitó público. Y si tocas un fin de semana puede haber como 20 conciertos, ya no solo de grupos grandes sino que entre bandas amigas tienes que contraprogramarte. A veces te encuentras con gente que toca la guitarra en un grupo y que se tiene que ir corriendo al acabar para tocar el bajo con otro. Además en Madrid somos muy poco chovinistas, no tenemos ese rollo de defender a muerte algo que sea peor simplemente porque es de aquí, aunque mejor porque es algo que me parece rídiculo. En otros sitios sí que ocurre que si eres un grupo conocido de un pueblo de Andalucía pues tocas todos los años en las fiestas del pueblo y las de alrededor. En Madrid no tenemos esa suerte de que en un verano te haces 20 bolos, como puede ocurrir en Galicia. Barcelona tiene las ventajas de los dos sitios.

-¿Cuáles son esas ventajas?

-Hay mucho proteccionismo. En Barcelona hay mucha escena, hay mucha prensa y se defiende mucho a cosas que igual no están tan bien. Los grupos de Barcelona hacen muchos festivales por las comarcas. La gente dice que el sitio para montar un grupo es Madrid, pero yo creo que el sitio es Barcelona.

-Las recomendaciones para entrevistadores en tu blog causaron bastante polémica. ¿Pretendías eso o ves justificadas algunas reacciones?

-Creo que el tono en el que lo dije está claro que no buscaba polémica alguna, porque cuando alguien te está diciendo que se acerca donde estés en Madrid o que si consigues un móvil Vodafone te llama para que no sea a través de un cuestionario, es porque se está prestando a hacer la mejor entrevista posible. A veces la gente te manda formularios que son terribles. A mí me ha pasado que me enviaron uno en el que se referían a nuestro primer disco repetidamente como “Di que sí”. Si no has sido capaz de poner el nombre del disco en una entrevista… Luego está lo típico de que mandan la misma entrevista a todos cambiando solo el nombre del grupo o disco. A mí responder un cuestionario medio bien para darle un tono de conversación y que sea interesante me cuesta hora y media. Si tú has escrito el cuestionario en cinco minutos y con preguntas a desarrollar del tipo “Háblame de tu disco” pues yo no voy a disfrutar a la hora de contestarlas.

-¿Crees que estas entrevistas enlatadas no resultan interesantes ni al mismo blog o página web y, por tanto, no acabarán interesando al lector?

-La entrada la escribí a raíz de lo que dijo Julio de la Rosa. Los periodistas tendéis a ser muy corporativistas y enseguida salís con “es que te estás metiendo con la profesión”. No, me estoy metiendo con cuatro tíos que hacen mal la profesión y con los que vosotros deberíais meteros también. Lo que no entiendo porque no se curran las preguntas si son blogs voluntarios que se hacen porque uno quiere. No es un tío de El País al que le han dicho que escriba de eso aunque le parezca una mierda. Luego hay blogs que tienen 50 seguidores en Twitter y resulta que al final les hago yo más promo que ellos a mí. No me parece mal si la entrevista es buena, pero joder, si es mala no tengas tanta cara.

-También en el blog sueles escribir relatos cortos, ¿es una simple afición o te gustaría llevarlo más allá como por ejemplo Sr Chinarro o Julio de la Rosa que han publicado novelas?

-Piensa que yo no toco ningún instrumento, compongo a través de la voz y soy más escritor. Aunque no me gusta mucho eso que hacen algunos músicos de colgarse la etiqueta de poeta, porque la de compositor es una profesión que no tiene que enviadar nada a la de escritor o poeta. A mí me gusta contar historias, de la forma que sea. He trabajado de guionista y de periodista, escribo relatos… Formo parte de esa rama, entonces para mí lo de publicar los relatos no supondría nada nuevo, en cuanto es algo que he hecho toda mi vida trabajando en prensa. Sería más que alguien lo considerara interesante como para publicarlo, pero hasta el momento no hecho ni el más mínimo movimiento para buscarlo. A parte, lo de escribir un blog creo que es una buena ventana a la hora de buscar trabajo como guionista. Y como me quedé en paro en enero no me puedo pasar todas las mañanas viendo programas de cocina porque acaba siendo perjudicial para mi salud, así que algo tengo que hacer.

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