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Crónica: Día de la Música 2013

Crónica: Día de la Música 2013
Fotos: Íñigo de Amescua / Día de la Música

Día de la Música: Viernes 21

Esta no fue una edición sencilla para el Día de la Música. A los problemas que parecen tener los festivales para consolidarse en la ciudad de Madrid, este año se sumó la polémica del aforo en el Matadero que ya sufrió el Primavera Club unos meses antes y la caída del cartel Spiritualized, que provocó la devolución del 50% del precio de la entrada a los primeros compradores. Eso sí, con la promesa de que este año los conciertos iban a acabar más tarde -saltándose por primera vez las restricciones horarias que impone el Ayuntamiento de Madrid-. Aunque antes de entrar en el recinto desconocíamos que sería a costa de que todas las actuaciones serían al aire libre y no en las naves. Afortunadamente, no hizo tantísimo calor como en la edición del 2012.

Entramos al recinto con Depford Goth ya en marcha (este año las actuaciones también empezaban más tarde), después de intercambiar las pulseras y entretenernos un ratito con el photocall que había a la entrada. Una fotografía a cambio de unas gafas de sol y una crema hidratante. Not bad. Aunque ya teníamos la idea de ir directamente a Los Punsetes, nos hubiera gustado apreciar algo más del sonido intimista y oscuro del británico, pero que su actuación fuera en el escenario más cercano a la entrada lo convirtió en una especie de hall donde todo el mundo hablaba, llamaba por teléfono y encontraba o buscaba a sus amigos.

Así que casi que fueron Los Punsetes los encargados de inaugurar nuestro festival, aunque no lograron cumplir las expectativas que teníamos. Lograr sobreponerse a los problemas de sonido que sufrieron casi durante el concierto no es tarea fácil. Y aunque se tengan tantas tablas como los madrileños es difícil brillar cuando vienen mal dadas. La triada triunfal formada por “Dos policías”, “Tus amigos” y “Maricas”, que tocaron una detrás de otra, logró desagarrotar a un público que hasta ese momento estaba casi tan hierático como Marina.

Autre Ne Veut empezó fuerte, con “Play by play”, quizás su canción más conocida. Si de Depford Goth no habíamos podido disfrutar como nos hubiera gustado, decidimos no dejar pasar la oportunidad de ver la presentación de Anxiety en primerísima fila. Fue una de las sorpresas más agradables del festival, por su control vocal -quitando algún pequeño fallo cuando le dio por abusar del falsete- y por como se ganó a un público que mayoritariamente no le conocía. Con una toalla en el cuello durante todo el concierto, no paró de moverse por todo el escenario de manera espasmódica. Mejor en estudio, pero eso no quita que fuera una de las propuestas arriesgadas del festival que más nos llenó.

Segundo festival de la temporada al que asistíamos y segundo festival en el que tocaban Lori Meyers. Si en el SOS 4.8 nos decantamos por no verlos, esta vez nos dejamos llevar por la gran masa de gente que se encaminó hacia el escenario Acciona/rtve.es. Si algo son los granadinos es efectivos en directo. Más si desde el primer momento ya se meten al público en el bolsillo tirando de populismo (aunque tengan más razón que un santo) con un “ojalá hubiera 364 días de la música más y con el IVA más barato“. Afortunadamente el setlist no contenía solo canciones de sus dos últimos discos para contentar a sus entregados neofans y también pudimos disfrutar de “Tokyo ya no nos quiere”, “Sus nuevos zapatos”, “Dilema” o “Ham’a'cuckoo”. Lo agradecimos.

Aunque nos costó decidirnos entre el live de Pional y The Horrors, preferimos sumergirnos en la atmósfera hipnotizante que crearon los de Faris Badwan. Entre mucho humo y juegos de luces en rojo y azul desplegaron el potente arsenal de temas de sus discos Skying y Primary Colours. Obtuvieron una buena respuesta del público en “I can see through you” y “Who can say”. La canción que cerró el concierto fue “Moving further away”, en la que prolongaron las buenas sensaciones que habían dejado con sus marcados bajos y unos teclados vibrantes. Buen final para irnos a descansar cuando ya empezaba a hacer rasca después de unas seis horas de música casi sin tregua.

 

Día de la Música: Sábado 22

A Darkstar les pasó más o menos lo que el día anterior a Depford Goth. La gente estaba poco por la labor de seguir el concierto. Además, a las 20.00 horas todavía hacía bastante calor y el sol pegaba fuerte. El trío tampoco consiguió enganchar al público, aunque no fue porque no lo intentaron. Nos parecieron una especie de Animal Collective que no saben hacia donde tirar. Y eso es un problema cuando llegas a un festival en el que tienes que hacer que quien no te había escuchado hasta ese momento tenga curiosidad por saber de ti y se acuerde al llegar a casa. No los llamaremos la decepción del festival porque a decir verdad no teníamos expectativas creadas sobre ellos. Pero… no cumplieron.

Sí que teníamos algo más de ganas de ver a Lianne La Havas, una joven británica de la que ya habíamos leído que apuntaba a ser una nueva Amy Winehouse. ¿Cuántas van? Su propuesta soul caló en nosotros y al parecer también en la mayoría de los presentes, ya que premiaron su entusiasmo y su solvencia vocal con aplausos. Estuvo muy bien compenetrada con su banda. Aunque la abandonamos a mitad para irnos al escenario pequeño a ver a Extraperlo, que es un must para nosotros en cualquier festival. Una vez más hicieron gala de su elegancia y a medida que fue pasando el concierto fueron levantando a la gente que estaba sentada en el césped artificial para acabar haciéndolos bailar con “Bañadores”. Hubiéramos disfrutado más si no nos hubieran tocado justo delante dos imbéciles molestando con una pelota de playa.

Muy a nuestro pesar lo de Raphael Gualazzi no nos acababa de encajaba en un festival como el Día de la Música, así que aprovechamos para comprar algo de cenar y esperar a que empezara el concierto de Waxahatchee. A tenor del poco público que había, la mayoría de gente se decantó por los veteranos The Fall. Eso o se iban despavoridos por la gran cantidad de mosquitos que había en esta zona, la más cercana al río. Pero nosotros no nos arrepentimos de habernos quedado con la americana, que intercaló temas más movidos con alguna balada. Lo-fi de gran calidad que acabó de ganarnos con una bonita versión del “Knocking On Heaven’s Door”.

Lo de These New Puritans no sabemos muy bien como definirlo, porque nos bastaron poco más de 10 minutos para desertar de su actuación. Empezaron muy comedidos, lo que no pegaba demasiado ni con el horario (las 12 de la noche) ni con el subidón que la mayoría traían de The Fall. A nosotros que veníamos de Waxahatchee también nos dejaron con cara de ¿qué hacen? Así que pusimos rumbo a BeGun, que fue de menos a más.

Nos marchamos con ganas de ver su final, aunque una vez Disclosure subieron al escenario nos olvidamos de lo demás. Son el hype de la temporada y queríamos comprobar si era merecido. Sí, sí, sí, sí, sí, sí y sí. ¿Por qué tantos? Uno por cada hit que pincharon. ¡Y seguro que nos dejamos alguno! “White noise”, “F for you”, “When a fire starts to burn”, “Boiling”, “You and me”… El concierto del festival y el que acabó por machacarnos los pies de tanto saltar. Desataron la euforia.

Mucho se había hablado de la bajada de calidad en el cartel del Día de la Música 2013. Sin duda la caída de Spiritualized fue un duro mazazo, además los que ocuparon su lugar en el slot fueron un completo desacierto (These New Puritans). Pero también disfrutamos de jóvenes propuestas que a buen seguro en los próximos años darán que hablar, como Waxahatchee, Lianne La Havas, BeGun o los triunfadores Disclosure.

Quizás la gente venía de un cartel en 2012 encabezado por Two Door Cinema Club o Love Of Lesbian y con el enorme hype de Azealia Banks, que bien podía ser el Disclosure de este año. Particularmente creo que grupos como Two Door Cinema Club aportan poco a estas alturas a un festival de estas características, igual que Love Of Lesbian o Lori Meyers.

Está claro que los promotores deben asegurarse un buen porcentaje de entradas vendidas y estos nombres llenan buena parte del aforo. Pero en una oferta de festivales tan sobredimensionada -aunque no tanto en Madrid- y castigada por el IVA cultural, saber diferenciarse y aportar un valor añadido debería ser un plus para cualquier aficionado a la música. No sabemos si este será el camino que tomará el Día de la Música, pero sea cual sea esperamos que esta no haya sido su última edición.

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