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Crónica: Rusos Blancos en Valencia

Crónica: Rusos Blancos en Valencia

Rusos Blancos

Valencia. Viernes 7 de junio del 2013. 23 grados a las 11 de la noche. Dentro del ciclo de conciertos para celebrar el 17º aniversario de La Caverna, los locales Polonio y los madrileños Rusos Blancos se daban cita en este pequeño pero acogedor local. Como es habitual, la hora de inicio se retrasó más de media hora. A la gente no parecía importarle, mientras los miembros de las dos bandas paseaban por la sala con los instrumenos arriba y abajo.

Pero llegó el inicio de la actuación de Polonio y la mayor parte del público se situó frente al escenario. Bonita propuesta liderada por Toni Cárdenas, que bebe del pop clásico y atemporal de bandas como Belle & Sebastian y que cuenta con cuidados arreglos de metal (el trombonista y el trompetista hicieron un buen trabajo) y de cuerda que les acercan al folk. Entre las canciones de su EP Ya es oficial (2012) destacó “Palabras las justas” y estrenaron varias canciones que formarán parte de su disco de debut, que anunciaron que se publicará en el mes de enero.

Pequeño impass en el que pedir otra cerveza antes de que Rusos Blancos se subieran a las tablas para presentar las canciones de su segundo trabajo, Tiempo de nísperos (Ernie Records, 2013). El cantante, Manu Rodríguez, empezó animando al público a acercarse a ellos para pasarlo mejor. Le hicimos caso, a medias. Pero lo pasamos bien, desde que empezaron con “Orfidal y caballero”. Y es que si algo tiene esta banda son estribillos recurrentes, que enganchan, aunque algunos andaban más preocupados por cotorrear.

Así, funcionaron muy bien “Hogareña”, con el acompañamiento de palmas; la directa “Bonito cortejo” y “Se me enamoran”. También hubo concesiones para su EP Hijo único (2012), con “Broma antisemita”. Pero el tiempo ya apremiaba y hubo que recortar, Manu preguntó al público que si acababan con “Dudo que el amor nos salve” o “Oro, disfruto”. Unos pocos no tímidos -la gente pecó de fría, en general- gritaron “Dudooo”. Y se hizo la voluntad y todo ardió, también gracias a los coros.

Para finalizar se lanzaron con la pegadiza “Baile letal 3″, que confesaron que es una de sus favoritas. Decisión muy acertada, ya que nos fuimos con un buen sabor de boca. Defendieron a la perfección su disco en directo, con una gran química entre la banda y llamando la atención que Manu cantara micro en mano. Raro pero efectivo. Salimos ya a 21 grados, pero con la sensación de que habían logrado subirnos la temperatura con sus últimos temas.

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