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Crónica: NOS Primavera Sound 2014 | Jueves

Crónica: NOS Primavera Sound 2014 | Jueves
Texto: Pablo Ramón.- Fotos: Paulo Pimenta (Publico.pt).-

Crónica: NOS Primavera Sound 2014 | Jueves
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‘Uma das coisas mais lindas da natureza’: Caetano Veloso por encima de todo

Antes de que la prostituyeran a nivel mundial el año pasado, la palabra “nossa”, para todo brasileiro da rua, era una expresión de sorpresa, de extrañeza y admiración a la vez. Y algo de alegría, que los brasileños, si algo transmiten, es alegría. Vamos a imaginar que estamos aún en el año pasado, pues. Nossa! Que hora y media más bonita y más corta y tan vibrante y tan todo. El NOS Primavera Sound arrancaba este jueves en Oporto y Caetano Veloso impartió la mejor clase. Las expectativas eran altas por lo que nos chivaron desde Barcelona, pero en tierras lusas aquello lo superó todo. Lo que hizo el maestro brasileño en el escenario NOS fue uno de esos shows que valen por todo un festival y por muchos años de vida.

Pero horas antes ya entrábamos en el recinto. Cuando el festival empezó, todavía estábamos de camino de Oporto, con prisas porque no llegábamos. Y no encontrábamos el hotel y después perdíamos autobuses. Pero milagrosamente cumplimos el objetivo que nos marcamos: aterrizar en Spoon con la primera Super Bock de la tarde en la mano -precio de las bebidas realmente de agradecer: quinto a 2 euros, medio a 3’5: Portugal-.

En Oporto no hay megalomanía. Esto no es Barcelona. Menos mal. Quizá no hay tanta calidad superpuesta, pero si una selección de artistas, en esta edición al menos, que te da comodidad para ver a lo mejor de cada casa sin hacer ingeniería de horarios. Hey, tranquilidad, que es jueves y hoy no hay solapes. Y viernes y sábado tenemos previstos, ¿cuántos, 1 o 2 por día? Habrá opiniones para todos los gustos, pero cuando entras en este recinto, el Parque da Cidade, y notas la cercanía entre los escenarios, las dimensiones reducidas que tienen -estar lejos es literalmente imposible- y el paisaje completamente verde… Escoger Barcelona se convierte en deporte de aventura. Conformarse con esto es muy fácil. Que siga siempre así, por favor.

 

Spoon

Ya en el escenario y con una tarde nublada pero tranquila, Spoon también iban con la birra puesta. Cantante y guitarrista, bebiendo con sus manos derechas e ignorando a los portugueses que les gritaban “mao direita é penalti!” -”mano derecha es penalti”-, tradición por la que debes acabarte tu copa de un trago. Y aunque los tejanos no lo hicieron, seguro que no hubieran tenido ningún problema. Sin mucha gente en el principal -NOS, por la nueva marca que patrocina-, dieron un concierto desenfadado, confidente con los suyos.

Poca consistencia y éxitos venidos a menos.”

Cumplieron como introductores de la velada, entre pajas mentales de su guitarrista -pandereta en la cabeza- y melodías dulces casi siempre llevadas por su teclista principal. Sonido irregular, poca consistencia y éxitos venidos a menos -The Underdog y todo eso-, pero nos lo pasamos bien. Más que nada porque ya era suficiente que estábamos allí.

 

Sky Ferreira

¿En qué momento se le ocurrió a Sky Ferreira que quería ser cantante? Porque ese día fue uno de los peores para la historia de la música actual. Mamá, quiero ser artista. Le deberían haber dado una hostia a tiempo. Y por cierto… ¿En qué momento se le ocurrió a la gente del Primavera contratarla? No hay perdón.

¿En qué momento se le ocurrió a Sky Ferreira que quería ser cantante?”

Personas con mejor voz había, veamos… Todas las que estaban en el recinto a esa hora. Y caras más bonitas, también. Pero la garrula que estaba encima del escenario con gafas de sol haciéndose de noche era ella. No tenemos la cifra de gatitos muertos por el desafine perpetuo de Sky. Tampoco de los decibelios a los que llegaron los gritos de sus incondicionales fans, aventuramos que con una media de 15 años de edad. “¿Vosotros sois los del aeropuerto en Madrid, verdad?”, les dijo en cierto momento la irritante Ferreira para retratarlas.

Sí a eso le sumamos los fallos continuos de sonido y una banda de apoyo que parecía una mezcla amariconada de los modernillos de plástico de The 1975 con One Direction, quedó un resultado musical dado el cual hubiera sido mejor abandonar a la tercera canción para irse a buscar la cena. Poca música, y la que hubo, lamentabla. Eso sí, la tía posaba bien y daba paseitos para lucir piernazas. Faltaría.

Gracias a Dios, después de lo vivido en el Super Bock con el infame y artificioso intento de Sky Ferreira de meterse a diva, algo que nunca será, iba a llegar lo mejor del día. 180 grados.

 

Caetano Veloso

Llegamos pronto, posición inmejorable para asistir a la demostración más esperada. Giramos la cabeza hacia atrás, las cabezas se amontonaban en la colina en una estampa que podría resumir las particularidades del festival. Echamos un vistazo alrededor, jóvenes, mayores, familias enteras esperando. Y aunque esto es Portugal y no Brasil, aquí los niños han crecido con sus padres educándoles en y con Caetano Veloso. Se notó. Si en Barcelona fue bonito, la misma cita pero en entorno lusófono era mágica.

Probablemente lo mejor que podremos ver en un festival este 2014.”

Brasil tiene algo incomparable e indefinible. Y Veloso lo escenifica. Si se puede transmitir alegría y felicidad durante una hora y media, él lo hizo. El profesor brasileño, a sus 71 años, regaló canciones que era imposible no disfrutar. Qué caña, pensábamos ya a la cuarta canción. Y eso que íbamos de españolitos sin información. Quizá por eso nos sorprendió tantísimo. Se mirase donde se mirase, salía al encuentro una sonrisa. Si además tenemos en cuenta que nosotros estábamos al lado de una de las más bonitas de esas sonrisas, la experiencia es más gratificante. Daba ganas de coger a aquella chica de la mano y bailar ante la voz eterna de Caetano. Se podía.

Casi noventa minutos que se hicieron cortos. El brasileño empezó con A Bossa Nova É Foda y continuó con un repertorio lleno de éxitos que todos los portugueses convirtieron en un coro. Abraçaço, Quero Ser Justo, Desde Que O Samba É Samba y absolutamente todas y cada una de las canciones, conmovieron. Tan íntimas como masivas. Caetano transformó la noche y le dio luz, brillo. Se movía con gracia y soltaba desparpajo cuando menos se esperaba. Se tumbaba, daba pasos lentos y pasos rápidos, zapateaba, se arrancaba con un cante flamenco. Si decía que repitieras su estribillo, te rendías y repetías tantas veces como fuese. “Só mais uma vez”, y querías que lo dijese muchas veces más.

Pero si algo catapulta el show de Caetano Veloso hacia la perfección, eso es la perfecta complementación y aportación de sus músicos. La Banda Cê es suprema. Su guitarrista, Pedro Sá, un crack. La extrañísima pero infalible mezcla de estilos sacudía la cabeza y, por supuesto, el cuerpo. Bossa nova, samba, rock, funk. Todo cabía. De la balada a darle caña y al solo de guitarra eléctrica en apenas segundos. Tempos cambiantes dentro de la misma canción. Genialidad.

Caetano Veloso fue a coisa mais linda da natureza, anoche en Oporto. Extremadamente bonito, probablemente lo mejor que podremos ver en un festival este 2014. Vaya acierto del Primavera.

 

Haim

Después del derroche de emociones que habíamos vivido en el escenario NOS con Veloso, todo lo que viniera iba a estar eclipsado. No había ninguna duda. La cuestión es que además las encargadas de sucederle eran las hermanas más polémicas del indie de 2014. O las amas o las odias. Y cada vez más, el hype hace que cualquier cosa que hagan las Haim se crucifique por llevar la marca Haim. Algo así como lo que hacemos en España con Vetusta Morla. Esto es así.

Dentro de ser un show básico, repetitivo y de anuncio de televisión, no lo podemos evaluar de fracaso.”

Pues bien, dentro de ser un show básico, que lo es, repetitivo y de anuncio de televisión, lo de Haim no lo podemos evaluar de fracaso. Las chicas son buenas músicos y tienen la actitud para contentar a cualquier personal, no solo a sus fans que gritaban en primera línea -eso sí, estas niñas al menos ya mayores de edad, por poco, pero mayores de edad-. Esas dos cualidades, actitud y música, son lo que las diferencia de productos artificiales, como por ejemplo… Sky Ferreira.

Un show corto, con pocas canciones, interludios con simulaciones controladas de jam session, una bajista con tanta mandíbula como labia y una cantante que, ojo, tiene buena voz y se siente a gusto en ese papel de frontman. Si las hermanas fracasaran “a tres”, la carrera en solitario de la mayor, y más decidida de ellas, es viable.

Del concierto en sí, nos quedamos con tres de las canciones más destacadas de 2013, año de su aparición estelar, The Wire, Forever y por supuesto Don’t Save Me. Veremos si la industria se las come y para 2016 los detractores de Haim ya pueden respirar tranquilos.

 

Kendrick Lamar

Este chico será un crack a nivel planetario. Lo sabes tú, lo sabe él y lo sabe el mundo entero. Ahora, con su estrella en ciernes, su espectáculo en directo es guay pero mejorable. Su capacidad como maestro de ceremonias es genial… Pero cogida con pinzas.

Este chico será un crack a nivel planetario.”

Kendrick Lamar se quedó 20 minutos más corto de lo que debió. No tenía para más. La multitud le aclamó pero el quería más. Típico en el rap, tierra de los egos más grandes de la industria. A Lamar le gusta su papel y tiene prisa por ser grande. Por eso si el público portugués, más callado -por educación- que el español, no responde a la primera, Lamar se mosquea. Pero no pasaba nada, tuvo la paciencia debida y la gente acabó entregada en un concierto que levantó los ánimos entrada la noche. Era lo que Oporto necesitaba.

Cuando se lanza al verso, Kendrick es muy bueno. Su pose es la acertada, aunque se prodigue a veces demasiado al “venga ahora haced palmas aquí y ahora allí” o al “sube, sube, a la ola, sube, sube, como mola”. Un poco menos de eso no le irá mal en el futuro, pero se entiende ahora. El de Compton tiene fuerza, violencia y capacidad para crear buenos temas. Bitch Don’t Kill My Vibe, m.A.A.d City y Sing About Me, las más coreadas. “I will come back” para las masas, como en Barcelona, antes de acabar en lo alto. Antes del concierto teníamos nuestras reservas, salimos contentos del gran aspirante, de la nueva promesa. “Gracias Kendrick por devolvernos la fe en el rap”, rezaba una pancarta portuguesa. Veremos, tranquilidad.

 

Jagwar Ma

Viva los cierres de festival con bandas y no con DJs. O no, bueno, no sabemos. Lo que sí sabemos es que Jagwar Ma son la combinación perfecta. A las tres y con lluvia fina sobre el Parque da Cidade, los australianos subieron al Super Bock para convertir aquello en una pista de baile con césped verde y confortable.

Four, una ensoñación house de casi ocho minutos.”

A veces viajando hacia toques Haçienda y otras veces con la más molona de las vanguardias electrónicas, pero siempre trasteando con instrumentos varios, temas como What Love, Let Her Go y The Throw, suenan hiperbailables. Daba gusto ver a la gente moverse, a cada cual más random, porque esta música si algo no tiene es clasificación para asimilarla personalmente. A decir verdad, nosotros comenzamos desentonados. Pero nos faltaba una birra más y viajar a las primeras filas. Cuando lo hicimos, la sesión estaba desbocada y había que darlo todo. Sacaron a la batería, por cierto, a Stella Mogzawa, de las Warpaint -que tocan este viernes-. Y pese a los himnos que ya tienen, nuestro momento cumbre fue la penúltima, Four, una ensoñación house de casi ocho minutos que, con el juego de luces y alguna cosilla más, fue puro éxtasis.

Cómo molaron estos tíos y más mojándose antes de pirarse del recinto. Cita obligada cada vez que los podamos volver a ver. Pero allí eran las cuatro y la jornada reducida del jueves se acababa. Difícil de mejorar a Caetano, Kendrick y estos de Jagwar Ma. Pero con Mogwai, Slowdive, Television, Loop, GY!BE, Pixies… y lluvia para hacer más épica la experiencia -hay que mirarlo por el lado bueno- todo es posible.

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