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Crónica: NOS Primavera Sound 2014 | Viernes

Crónica: NOS Primavera Sound 2014 | Viernes
Texto: Pablo Ramón.- Fotos: Hugo Lima.-

Pixies en el Nos Primavera Sound. Foto por Hugo Lima.

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Slowdive y Mogwai como experiencias más allá de lo sensorial.

Viernes, “sexta feira” para los portugueses, segunda jornada de NOS Primavera Sound para nosotros. Eso significaba que estábamos ante el punto más crítico de nuestro festival. ¿Por qué? Teníamos un solape. El caos. No acostumbrados a esos dilemas existenciales modernos, aquel alineamiento entre los Pixies y Godspeed You! Black Emperor era toda una muralla que no sabíamos cómo afrontar. Demasiado para la cabeza cuando el día anterior te lo daban todo hecho.

Aunque, dentro de lo malo, en Oporto la distancia entre los cuatro escenarios es de dos minutos -tirando por arriba-, así que con una carrera no te pierdes ni una canción. Ya hablamos ayer de lo bonito que era el recinto, con su césped y sus colinas… Pero todo aquello se podía tornar en negativo por la gran amenaza del viernes. Todas las páginas de internet en el mundo que se dedican a la meteorología daban lluvia, y mucha, sobra Oporto. Cielo gris, negro por el Atlántico, miedo. 70% de probabilidades de que ese césped idílico se transformara en barro y por consiguiente en ropa sucia, zapatos inservibles -y solo teníamos un par en Oporto- y conciertos pasados por agua. Nada más lejos de la realidad. Hubo milagro, aún no sabemos si porque Slowdive le gustó hasta las nubes o qué -sería fácil-, pero todas se quedaron rodeando el Parque da Cidade. El que iba a ser día pasado por agua -ya lo teníamos asimilado- quedó totalmente seco para disfrutar de un buen viernes.

Comida la francesinha de rigor que todo forastero ha de degustar en Portugal -con una puedes comer para dos días-, fuimos al recinto sin chubasquero ni botas de agua. Habíamos decidido jugárnosla. Entrando en el Parque empezamos a ver miles de chubasqueros oficiales, que eran tan blanquecinos que parecía que el Primavera había acogido una convención de médicos a nivel internacional. Curioso que, aun así, esa no sea la moda que más cala este año en el festival. Y es que lo suyo en el NOS Primavera Sound es querer parecerse a un jardín. Millares de chicas hacen colas para conseguir una diadema de flores al más puro estilo “paz y amor”, y si no, un girasol gigante que daría para quince paquetes de pipas. Colas que, según comentarios de las afortunadas poseedoras, duraron ayer dos horas. La resistencia contra aquella suerte de diademas hippies la encabezó un megacrack al que vimos poco después con una corona de Burguer King a la cual le había pegado un cromo del escudo de la selección de fútbol de Corea del Sur. Chapó.

 

Television

Con los cuatro escenarios ya a pleno funcionamiento, nuestra primera parada era disfrutar de un poco de historia viva con Television. Curioso que en una semana hayamos visto a los Rolling Stones y a Television, tan diferentes pero tan fundamentales para los libros del rock.

No se nos cayó el mito porque es imposible juzgar en 2014.”

El grupo de Nueva York pasó por Oporto en baja forma, acusando los muchos años que, al mismo tiempo, les castigan y les avalan. En Television no hay un Mick Jagger corriendo los 100 metros lisos por el escenario, pero sí hay una elegancia como hemos visto en pocos grupos. Si algún día somos leyendas, sabremos cómo llegar a ese nivel de clase.

Y es que lo cortés no quita lo valiente, si un grupo seminal se junta para tocar al completo un álbum referencia, no pones quejas y vas. El Marquee Moon al completo, ocho canciones, esa era la motivación. Hubo luces y sombras. En la parte oscura, y ante todo, un concierto sin intensidad. Una demostración sin sangre. El aforo acabó mermándose. Después, un Tom Verlaine justito, padeciendo a cada minuto con los agudos que las canciones reclamaban. Menos a gusto aún se le veía cuando tenía que prodigarse en la guitarra. Ortopédico, sufríamos por él.

En la otra cara de la moneda, a dos metros, Jimmy Rip impartiendo lecciones a cada riff y cada progresión. Ese sonido mítico, combinando lo uno con lo otro en dos líneas de guitarras con sonido metálico y puro, sigue estando intacto en Television. Con un poco de esfuerzo no era difícil trasladarse al underground de mediados de los setenta en Nueva York. La última, por supuesto Marquee Mon, se convirtió en una degustación de doce o trece minutos. Dicho esto, pocas cosas más se pueden decir de Television que no sepamos todos ya. No se nos cayó el mito porque es imposible juzgar a estos tíos por un concierto en 2014. Es guay poder ver en directo a gente que empezó a hacer música cuando nuestros padres eran pequeños. ¿Pero de esta manera? Es discutible, pero sí. Por cierto, empezaron con veinte minutos de retraso.

 

Slowdive

Después el aperitivo, nos íbamos a por nuestro cabeza de cartel del día. Muchísima expectación en el NOS para ver a los príncipes del shoegaze noventero. La gente ya tenía la piel erizada incluso antes de que Slowdive empezara a hacer que todos, casi literalmente, flotáramos. Joya atípica y pura.

Slowdive, joya atípica y pura.

Fue más de una hora de trance, de placer y de que rasgueos de Neil Halstead nos invadiesen el corazón. Un show potente en directo, más de lo que esperábamos los pipiolos. Cambios de intensidad que enamoraban, miradas confidentes entre Rachel, Nick, Neil y nosotros. Preciosa manera de atardecer que se convirtió en perfecta forma de anochecer. Cuando la oscuridad llegó a Oporto, Slowdive nos guiaron y acogieron. La voz de ella, intacta y tan dulce como se pudiera imaginar. Chaplin y Halstead, maestros jugando sin dificultad con aquello que les hizo felices de niños. Nosotros nos quedamos con “Souvlaki Space Station” y “When The Sun Hits”. Porque en un setlist donde todas son buenas escoger una es muy difícil.

Es difícil encontrar a gente tan en plena forma después de tantos años separados en su versión de cinco. No es que todo estuviera en su sitio, es que iba más allá. Estamos hablando de un concierto que nos daba ganas de llorar de alegría. Slowdive fueron al viernes lo que Caetano al jueves, tanto en belleza sonora como en consagrarse amos y señores del día. Eran las diez pero ya había ganador. Slowdive enseña a querer, a tranquilizarse y a vibrar. A riesgo de repetir lo dicho con Caetano: ¡qué bonito!

A la salida era imposible no encontrarse las comparaciones con el show de My Bloody Valentine el año pasado. Y, será porque el engatusamiento de los de Reading aún nos duraba y el hechizo tenía mucha fuerza, pero cada comentario que se oía encumbraba a Slowdive por encima de los irlandeses. Un señor concierto, calidad y clase, de los que da lástima que tengan que acabar. La reunión de Slowdive es un acierto y una suerte.

Y aquí llegaba la hora de nuestro solape y no sabíamos que hacer. Así que optamos por la peor forma de resolver una situación así, esto es, salomónicamente. Acabamos yendo a dos ratos de los Pixies y a otros dos ratos de Godspeed You! Black Emperor. Fatal, ya lo sabemos, pero ya está hecho.

 

Pixies (primera parte)

Si con Slowdive hablamos de qué bien que se han juntado, con los Pixies, aunque no sea una reunión propiamente dicha, pensamos “¿pa’ que seguís juntos?”. Disco nuevo bueno aparte, el directo aspira a ser la cosa más plana que hemos visto. Eso sí, exitazos para tirar del carro en el concierto más masivo de lo que llevamos de NOS Primavera Sound. El principal a reventar y a corear cada una de las canciones que Black Francis no llegaba a parir como Dios manda.

Reguleros y espesos de ideas, salvaron los muebles gracias a su legado.”

Tal y como sucedió con Television, cuando el cantante flojeaba, el guitarrista acudía salvador. Joey Santiago dio la talla como el crack que es, manejando al público a su antojo. Paz Lenchantin, a quien ya la deben haber comparado un trillón de veces con Kim Deal, es buena en lo suyo. Y por eso le pagan. Fin de la discusión. “Debaser” sonó pronto y la disfrutamos. “Hey”, igual.

 

Godspeed You! Black Emperor (primera parte)

GS!BE es ese grupo que hace que tus listas de Spotify duren una hora más si les metes un par de temas suyos. GS!BE es ese concierto en el que la gente, por desconocimiento, acaba aplaudiendo el triple de veces que la cantidad de canciones que hay en el setlist, que el viernes de Primavera Sound fueron cinco. Nosotros estuvimos media hora en esta primera tanda, esto es, en la segunda canción y el principio de la tercera. “Mladic” y “Gathering Storm”, respectivamente.

Nada que objetar a estos tíos, ocho en el escenario -dos o tres sentados, los menos tontos- para un setlist de dos horazas programadas, tal y como sucediera en Barcelona. GS!BE libran una guerra contra sí mismos a cada nota y a cada aumento de tensión. Y ganan la guerra porque lo suyo es una película musicada. Se vive con pasión o no se puede vivir. Lo que sucedió es que la mayoría de gente no lo vivió y GY!BE no contagiaron, era difícil. La propuesta no es para todos los gustos. Volveríamos para el final, nos hacíamos una idea de cómo era aquello y nos conformábamos.

 

Pixies (segunda parte)

También nos habíamos hecho una idea, con seis canciones, de lo que iba a ser el concierto de los Pixies. Por eso nos fuimos, si nos hubiera convencido, hubiéramos enviado a pastar a GS!BE. Cuando volvimos lo encontramos todo igual que lo dejamos, con lo que no nos pesó mucho perdernos media hora de aburrimiento. Sí que nos dolió un poquito más cuando nos informaron de que nos habíamos perdido “Here Comes Your Man”. Escuece pero es el precio que había que pagar.

Llegamos a un buen cierre, justos para oír un clásico como “Monkey Gone To Heaven” y para la bizarrada que Santiago se pegó con “Vamos”, ese diamante de Come On Pilgrim que inspira a cualquiera. ¿Recordáis la tontería de las flores? Desde las primeras filas le cayó un ramo al guitarrista. Empezó a tocar con él. Y así a prodigarse en tonterías que aún estamos decidiendo si son genialidad o tomadura de pelo. Nos reímos pero en cierto momento nos mosqueamos. Sea como fuere, el “vamos a jugar con la playa” fue una buena penúltima escogida. Para el final, como no podía ser de otra forma, Francis enlazó con su acústica hacia “Where Is My Mind?” y la multitud se quedó contenta. Pocos temazos hay tan grandes como ese.

En fin, que unos Pixies reguleros y espesos de ideas salvaron los muebles gracias a su legado, gigantesco. Volvíamos a GS!BE a los que teóricamente les quedaba media hora.

 

Godspeed You! Black Emperor (segunda parte)

Pero lo hicieron corto -si es que a ese set se le puede llamar corto-. Los canadienses se quedaron en la hora y cuarenta y cinco minutos, acabando con “Behemoth” en un pico de intensidad y una cadencia de casi cinco minutos que llevó al headbanging a unas primeras filas entregadísimas.

Libran una guerra contra sí mismos a cada nota y a cada aumento de tensión.”

Y menos mal que GS!BE acabaron antes de lo previsto, porque así pudimos disfrutar de la que es, hasta ahora, la sorpresa más agradable del festival. Íbamos a pisar la carpa Pitchfork -qué escenario tan molón- por primera vez y no podíamos elegir mejor.

 

John Wizards

John Wizards son cinco tíos -no uno como se podría pensar-. Cuatro que podrían ser primos de los coristas de Kakkmaddafakka y uno que pasaría por cabeza de cartel en el Rototom. Bestial lo que llevan en directo. Cuando llegamos a la carpa, debía ser la tercera canción todo lo más, una rave tan brutal como improvisada ya estaba armada. Primeras filas no, todo el mundo, del principio al final, saltaba al son de lo que Emmanuel Nzaramba ordenaba.

La sorpresa más agradable del festival.”

La formación sudafricana llevaba un DJ que más que apoyar, manejaba el cotarro en ciertas ocasiones. No tenemos ni idea del setlist porque no somos capaces de identificar lo que oímos con el disco, a años luz en diversión. Que no es que la propuesta del álbum nos disguste, es que no nos esperábamos tal victoria. De todas formas, creemos que “Limpop” es la que nos puso más por las nubes.

Fueron cuarenta minutos de no parar de bailar -estos a las tres hubieran reventado-, de viajar del Caribe a África a Europa de un tema a otro. Una de esas bandas que son el buen rollo personificado. El rastas negro seguía a la suya, moviéndose como todos nos querríamos mover y fuera de sí. Comunicó su amor cientos de veces al público y viceversa. Los otros cuatro del grupo, con cara de no haber roto un plato en su vida, se sabían tan dueños de la noche que ni siquiera se sorprendían. Dejaban esa tarea para el público. Oídlos en disco, que están bien, pero no los dejéis pasar si los encontráis en el cartel de un festival al que vayáis. Saldréis con más ganas de festival que cuando entrasteis.

 

Mogwai

Muy tarde para programarlos, tal vez. Igualmente épico, también. Para eso no hay horas. Otros sobre los cuales no podemos escribir nada que no esté escrito ya. No se puede mejorar la propuesta de los escoceses, sabios ermitaños en lo suyo.

El in crescendo de Mogwai continuo y capaz de librarse cualquier cadena. La fuerza desatada. Ojalá hubiera llovido solo para que lo de estos tipos fuera más básico. Algo así como una performance natural, un show donde, además de la lluvia, hubiese rayos, truenos, huracanes, ventiscas y olas del Atlántico llegando al Parque da Cidade. No pasó nada de eso pero cerramos los ojos e imaginamos la aventura por sobrevivir. A veces, los volvíamos a abrir porque lo cierto es que valía la pena recrearse en el juego de luces y la geometría inquietante -a nosotros nos da miedo- del espectáculo de Mogwai en 2014.

Sabios ermitaños en lo suyo.”

Un total de doce canciones, donde “White Noise” y “I’m Jim Morrison, I’m Dead”, dejaban claro que lo de tener disco nuevo es secundario para alguien de su calibre. Hacia la mitad empezó el verdadero plato fuerte. Os vais a cagar, parecieron decir. “Remurdered” fue en directo lo impecable que es en RAVE TAPES. La banda sonora de “Les Révénants” -serie francesa que tenéis que ver, banda sonora 100% Mogwai- dejó con la intriga en el cuerpo a más de uno. Los juegos electrónicos de la nueva etapa, un acierto para sumar a una colección de recursos que la banda de Glasgow no se cansa de ampliar.

Siguió “Autorock” y, más tarde, ya en penúltimo lugar, la rotura definitiva. “Mogwai fear Satan”. Para hacer la competencia y superar, de largo, a GY!BE. Nos estábamos entregando en la tranquilidad del décimo minuto cuando la explosión nos puso en alerta. Pum, escalofrío y “Batcat”. De ahí al final no se nos fue la sensación de vivir fuera de nosotros. Sí, se nota, nos emocionamos a gusto.

 

Todd Terje

Nos perdimos Darkside, ya habrá más veces para verlos, y regresamos a la carpa para no salir de allí hasta que nos echaron del festival.

Todd Terje reinterpretó lo que los 2000 interpretaron sobre los ’80 defendiendo un disco de electrónica apabullante. El bolo del noruego frente a una alegre pista de baile. No había presión, la gente pedía a gritos bailar como él les hacía bailar. Durante su hora de actuación se movió entre el Mac y su teclado, que utilizaba para revivir la nu-disco y un toque italiano manejado de muerte. Melodías sencillas y contagiosas.

Bolazo frente a una alegre pista de baile.”

“Delorean Dynamite”, “Inspector Norse” y muchísimas más bombas de sintetizador con las que nos dimos cuenta de que todo vuelve, y en este caso por segunda vez. Progresiones, regresiones y alguna guitarra atractiva de fondo. Todd Terje, en directo también, hace algo así como coger todas las sintonías de todos los programas de La 2 de principios de los 2000, mezclándolas y convirtiéndolas en hitazos incontestables. Si hace dos años era el rollo Drive, ahora le toca a esto. Pues lo seguiremos bailando bien a gusto, tú.

 

Bicep

Estábamos tan arriba después del noruego de la barba que el contraste fue demasiado. Broma pesada lo del dúo de Bicep. Aguantamos hasta el final pero por simple inercia y ausencia de ganas de dormir. Sesiones como la de estos ya hemos escuchado mil y una, nada que aportar. No dio ni para restregarse.

Bus hacia el hostal y a cerrar jornada. Slowdive, muchas horas antes, y Mogwai, aún retumbándonos en los oídos, nos conquistaron. El resto fue un añadido bueno al viernes de NOS Primavera Sound, que siempre será aquél en el que tuvo que diluviar y nunca diluvió. Que la suerte siga de nuestra parte y este sábado, con Neutral Milk Hotel, Ty Segall y The National como grandes citas, tampoco nos tengamos que ir a los chinos a comprarnos unas botas de agua.

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