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El FIB 2015 empieza desde cero

El FIB 2015 empieza desde cero

El FIB 2015 empieza desde cero

El festival de Benicàssim inicia ciclo. El que fuera festival español por excelencia pretende renacer este 2015. Será difícil. La competencia feroz en el panorama festivalero y los bandazos económicos que dio su último director durante los últimos años dejaron al FIB en la enfermería. En el bus de vuelta de la presentación de la próxima edición el pasado mes de enero en Madrid, a la alcadesa de Benicàssim, Susana Marqués, se le oyó decir “el año pasado no sabíamos si continuaría el FIB, este hombre parece que viene con buenas intenciones”. Ese hombre, aparecido poco menos como salvador del festival, se trata de Melvin Benn, el nuevo director. ¿Estamos ante el año del despegue del FIB?

Lo primero que llama la atención respecto al discreto 2014 es el cartel. El festival presenta cuatro cabezas. Sí, parecería lo lógico, pero venimos de un FIB con dos headliners para cuatro días. El retorno a la apuesta fuerte por la primera línea es la primera buena noticia. Y algunos artistas en segunda fila que bien encabezarían festivales similares. Tener a Blur y Florence + The Machine, dos de los pelotazos de 2015, es un acierto fantástico. La primera ha sido cabeza de Glastonbury, los segundos son el mito de regreso. Ambos han dejado grandes impresiones en los primeros conciertos de sus giras.

Melvin Benn dijo que llegaba a un festival de primera división y lo situó por encima de otros que él ha regentado. Suena bien contar con Blur, Florence, Portishead y Prodigy. Aunque quizá los últimos chirríen. Lo bueno es que todos son productos presentables “ahí arriba”.

 

La “reconquista” de España

El FIB 2015 también se caracteriza por una cosa: a muerte a por los españoles. La nueva organización quiere captar a un público perdido, que dejó que el camping de Benicàssim se convirtiese en una colonia “guiri “durante ocho días. Un sitio donde puedes ver banderas de Southampton, Glentoran o Glasgow pero ninguna de Cuenca, Zaragoza o Bilbao. Perder al público español, que emigró a Primaveras, bebekás y Arenales, fue clave para el declive del FIB. Para tener la esperanza de volver a hacer un sold-out algún día, necesitas a los de casa. Ahora, Maraworld quiere volver a enamorar a los españoles. Un poco igual que Manuela Carmena a los votantes del PP en Madrid. Y lo ha hecho con dos apuestas visibles para dos sub-targets visibles.

Uno, Los Planetas como reclamo a la generación que aupó al FIB, un primer grito de “nos importáis”. Dos, Vetusta Morla, un grupo que vende abonos como panes allá por donde va y que llega consagrado entre el público juvenil. En Benicàssim también estarán Crystal Fighters y Bastille, propuestas extranjeras que ya han funcionado en un Arenal Sound que arrasa año tras año solo con personal patrio. Al FIB, esta reorientación le puede venir o muy bien o muy mal. Con productos como Bastille y otros similares el FIB se aparta del todo de aquellas ediciones anteriores a 2008. Ya hemos visto que el nuevo FIB de Melvin Benn no va por ahí. Puede captar al nuevo público y volver a cifras de 35.000 o 40.000 personas o fallar en la promoción de artistas y quedarse estancado un año más. Da la sensación de que el festivalero sabe quién va al BBK y al Low Cost pero nunca quién está en el FIB. Es un error endémico de Benicàssim que la edición de 2015 aún puede revertir: que el festival de Benicàssim esté marcado en rojo en la agenda de los jóvenes de 18 a 30 años.

 

El margen de mejora

Entre los puntos críticos se sitúa la escasa oferta de clase media. Que puede pasar factura al festival. La enfermedad de Stromae ha sido un golpe al esqueleto del FIB. El belga aparecía como un gran reclamo y su hueco, que sigue sin sustituto, es muy difícil de reparar. Dejando de lado que nadie puede sustituir a Stromae -porque no hay nadie igual que él-, vemos poca chicha y mucha paja. Mark Ronson y Noel Gallagher gozan del crédito necesario para ser considerados cabezas de cartel “encubiertos”. El primero puede ser el concierto del año en Benicàssim si pone en el escenario la mitad de grandeza que subió a Glastonbury -después del festival inglés, el autor del “Uptown Funk” solo tiene una cita europea más este verano, Benicàssim-. Noel, después de un mítico concierto en 2012, vuelve para agrandar otra vez su figura en solitario.

FFS, Public Enemy y Jamie T suenan genial para completar la parte alta, pero son insuficientes. Los dos primeros apuntan a conciertos del festival -apúntenselo en rojo-, pero hace falta más densidad en un festival que en el pasado albergó en el mismo día a Muse, Amy Winehouse, Black Rebel Motorcycle Club, Kings Of Leon y The Hives. Las últimas 40 confirmaciones, que el festival anunció sin nada de bombo y de tapadillo, nos han dejado tibios. Hay demasiados artistas con poco o ningún nombre. Seguro que algunos de ellos son crema, pero faltan nombres punteros en 2015 que han acabado en festivales de igual o menor entidad, como The War on Drugs en el Vida o Future Islands en el MBC y el BBK.

En el horizonte espera un FIB en el que se intentará que españoles y británicos confluyan después de años de dominio extranjero. Es la intención del festival, que a posteriori siempre es uno por el que la comunidad festivalera siente más afecto. Y, ojo, este año con charanga incluida por petición expresa de Melvin Benn.

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