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Verano de Festivales: Fuzzville!!! #01

Verano de Festivales: Fuzzville!!! #01

Fuzzville 2015

Larga vida al ‘Fuzzville!!!’

El nuevo festival de Benidorm acierta con la selección musical con una buena organización y un entorno tan decadente como adecuado

Los únicos días del año en los que ha llovido en Benidorm maquillaron todavía más el achacoso entorno que ofrecía la Discoteca KM, un contexto perfectamente apropiado para un festival que prometía grandes dosis de rocanrol y que consiguió ofrecerlo tal cual gracias a una buena selección musical, encabezada por el entregado retorno de The Pandoras y aderezada con indie garajero y punk clásico, y un ambiente condimentado con la invitación de varios de los sellos más influyentes del underground guitarrero español acompañando al prestigioso Burger Records.

Cuando un evento se cuida se nota y ésta fue la sensación general que ofreció la organización del Fuzzville!!! en todas sus actividades. La discoteca KM permitió suficientes baños y barras, dejando las colas únicamente para la tímida espera a la hora de comprar de tickets de bebida. El recinto se dividió en tres zonas, la principal que albergaba el escenario grande y la feria de los sellos, un segundo sector que daba la bienvenida a la gente con el segundo escenario, casi siempre alterno con el primero, y una zona exterior de restauración que quizás quedó demasiado pequeña y escueta -sólo un puesto de comida- pero que gracias a las condiciones climatológicas nunca llegó a desbordar.

Las dos noches de velada desenfrenada se acompañaron de dos fiestas en el bar Rockstar de Benidorm, en plena zona guiri, que bajo el título de Burger Beach Party combinaron pintas de cerveza, hamburguesas y los directos de Go!Zilla o The Shivas el jueves por la tarde y los Flaming Guays y Nave Nodriza el sábado por la mañana.

 

Fuzzville

Fuzzville. Foto: Jorge Martín

Potentísima primera jornada con la entregada reunión de The Pandoras y el indie garajero de los californianos Allah-las

El primer día oficial del Fuzzville tenía todos los ingredientes para ser grande. La organización decidió programar en las primeras horas de cada día a los grupos con toques más punk y en el viernes le tocó abrir escenario a los norteamericanos ramoneros The Hex Dispensers, que tras 9 años de actividad venían a presentar su último LP titulado “III” y lanzado tan solo unas semanas antes del festival. Poco a poco iría llegando la gente, sobretodo por culpa de la fuerte lluvia que cayó justo en el horario de los tejanos, algo que quizás afectó al aforo de su concierto y al de Islas Marshall , que aun así contó con un entregadísimo público que se tornaría habitual en el segundo escenario.

Uno de los platos internacionales a manos de Burger Records eran los canadienses Dead Ghosts, sin duda uno de los grandes reclamos indie del festival y teloneros perfectos de los Allah-Las. Tuvieron que ver como su aforo iba llenándose poco a poco debido a las mismas condiciones climatológicas pero también fueron -y fuimos- testigos que la esencia del festival era especial, bailes, primero tímidos y luego efusivos, rodeados de una niebla formada a medias entre el vaho de los asistentes y el humo del escenario. Celebradísimos sus hits, pero también elogiados fueron el par de temas nuevos que apuntan para su nuevo trabajo. Tuvieron la desgracia de sufrir uno de los pocos momentos de sonido problemático de todo el fin de semana y algún desafine poco acusado, aun así su triunfo fue mayúsculo.

Llegó el turno de Allah-Las, como ya se ha repetido en este texto, uno de los grandes atractivos del festival que quizás fueran también lo más destacado de la noche fuera del papel. Y es que su directo es sencillamente el prototipo de lo que debería ser un concierto de pop garajero. Con el ambiente ya calentito del concierto de sus socios de Dead Ghosts supieron profesionalizar su concierto para que nadie de allí se quedara quieto. Se suele decir que la diferencia entre sus discos de estudio y su directo es abismal y que su éxito se basa en ello, así que para un servidor, que ya disfrutaba de su música grabada, pueden imaginarse cómo resultó escucharles encima del escenario.

Entre unos y otros se encontraron Biznaga, uno de los grupos nacionales del momento, tocando en un abarrotadísimo y entregado segundo escenario. Primeros pogos salvajes, primeros momentos de crowdsurfing de público y componentes de la banda y hasta un coro unísono del público. Treinta minutos les bastaron para arrasar y es que ésa fue la duración que tuvieron los conciertos del escenario pequeño para no solaparse con el grande, a veces supo a poco pero generalmente, por la condición de los grupos, era un tiempo preciso y suficiente para la experiencia musical.

 

The Pandoras

The Pandoras. Foto: Jorge Martín

El Fuzzville #1 fue la única fecha española de la vuelta a los escenarios de The Pandoras reunidas esta vez con una hiperactiva Kim Shattuck a la cabeza, un acierto dorado de la organización para su llamativo cartel y también, cómo no, para el apartado en directo. La primera impresión que dieron fue la repetida y tópica frase “de mayor quiero ser como ellas” pero es que esta vez ellas no sólo destacaban en su experiencia sino también en su eficacia con una actitud y personalidad -a grito pelado- de sus componentes que consiguió dar una lección destacada de garaje y rocanrol.

La noche de directos la cerraron en el segundo escenario los jovencísimos Useless Eaters, último fichaje de John Dwye de Thee Oh Sees para su sello y cuyo directo ya lo pudimos ver en su gira del pasado mes de marzo, cerciorando por partida doble de dónde vienen sus influencias, apuesta de futuro en contraposición por la experiencia de The Pandoras y el cierre del primer escenario a manos de Doctor Explosion.

 

Fuzzville: The King Khan & the BBQ Show

The King Khan & the BBQ Show. Foto: Íñigo Amescua (Fuzzville)

Segunda jornada con grandísimo éxito de The Kids, locura de Juventud Juché y revolución mágica de JEFF The Brotherhood

El sábado comenzó, aún sin rayos de sol, con el matinal programado en el bar Rockstar de Benidorm, en plena zona guiri, a manos de unos incombustibles Flaming Guays y Nave Nodriza. El bar y la terraza rezaron completamente llenos de gente en un acertado evento para enlazar las dos grandes jornadas de conciertos a base de guitarras, cerveza y hamburguesas.

Aunque donde realmente dio el salto de partida fue con el concierto de la mítica banda belga The Kids. Como ya comentamos en la jornada anterior la organización del Fuzzville programó en las primeras horas de cada día a los grupos con toques más punk y si el viernes le tocó a The Hex Dispensers, el sábado le tocó a The Kids. Un grandísimo número de personas ya esperaban en el escenario principal que comenzara su concierto, se notaba que el público tenía ganas de ver en el escenario un grupo con tantos años a sus espaldas, pero en contra de lo que pudiera parecer no sólo se llenó con gente más cerca de los cuarenta sino que se puede decir que la parte más joven de la asistencia copaba las primeras filas así como gran parte de la pista.

Al igual que ocurrió con The Pandoras, la experiencia aquí fue una escuela y dieron un curso magistral de buen hacer a la hora de marcarse un concierto directo, potente y sin fisuras, un concierto que supo no sólo dar la nota, sino también divertir y cargar de energía al que más o al que menos, pogo y crowdsurfing incluido. Sin duda un total acierto la selección de clásicos para esta primera edición.

JEFF The Brotherhood: Gravísimos y oscuros riffs consiguieron crear una atmósfera única hasta el momento

Antes de la llegada de Jeff The Brotherhood, la parte moderna internacional destacada del día, pudimos pasarnos por unos satisfactorios Futuro Terror, parte alicantina del sello invitado Discos Humeantes. Un contraste casi radical entre la experiencia de The Kids pero que pudieron estar a la altura de las circunstancias sin caer en la ortopedia. Soltaron buena zurra de hits y estos fueron celebradísimos, algo bastante difícil de explicar teniendo en cuenta su único trabajo publicado. Cabe destacar que, quizás por tener una hamaca de grandes reclamos, o quizás por méritos propios, el segundo escenario se quedó bastante pequeño para ellos, y en las partes más lejanas a la banda prácticamente no se estaba dentro del concierto. No obstante no es algo que se pueda reclamar al Fuzzville, pues quien quiso estar en el jolgorio pudo estarlo sin problemas.

Casi sin darnos cuenta estábamos en lo que parecía estaba siendo uno de los mejores espectáculos del fin de semana. JEFF The Brotherhood son buenos, muy buenos, y en directo son todavía más buenos. Eran quizás el grupo que más alejaba su estilo con los géneros que copaban las primeras líneas del fesitval, más centrados en llevar el pop ruidoso de los 90 al indie garaje de moda en los súbditos de Pitchfork, y puede que ese sea el motivo para que sorprendieran y gustaran como pocos, y es que su fórmula funcionó a la perfección. Gravísimos y oscuros riffs consiguieron crear una atmósfera única hasta el momento en el escenario de la niebla. El bajo a todo volumen, el micrófono como casi total protagonista y un viaje de géneros difícil de encontrar en el resto de grupos garaje. Pese a todo, sonaron cerca del sonido general del festival y no desentonaron en absoluto en el ambiente, puede que alguien no los encajara allí pero desde la opinión de un servidor el Fuzzville tuvo puntería con este fichaje.

Sobre el escenario un señor vestido de señora luciendo una peluca rubia acompañado de otros señores con la misma peluca, efectivamente eran The King Khan & the BBQ Show y parece que al menos el cantante había cambiado de vestuario habitual. La cosa es que esta gracia quedaba totalmente en segundo plano con las aceleradas melodías de sus canciones, otro recital de baile y estímulos gracias a un extraordinario toque de bombo acompañando su omnipresente rollito sesentero, que sí, también era acelerado, y es que pocas veces un sólo adjetivo pudo explicar tan bien un concierto. Otro acierto de programación que sirvió para despejar la mente del intenso rock de JEFF the Brotherhood y excitar el baile hedonista que llamaba la noche.

Y si los canadienses nos activaron las piernas los Juventud Juché nos las destrozaron. El combustible que usan los madrileños con sus instrumentos es eficaz y vigoroso y por ello consigue una locura extrema entre los allí presentes. No, Juventud Juché no son otro de esos grupos de garaje energético del indie patrio, son el grupo que con esa fórmula consigue llevar al extremo al que le escucha. Hay que destacar que ni uno de todos los grupos que estaban en el cartel, ni siquiera los más punk, consiguieron un movimiento similar en la gente, un pogo tan bestia y unos saltos más altos. Con una mezcla de cien fluidos en tu piel y unos cuantos morados de más en cada anatomía casi olvidamos los temas que sonaban pero no, los Juché no son sólo un grupo de hacer el ganso, también son un grupo de himnos infalibles que la gente gritó al dedillo. Para despedirnos de los directos llegamos a Guadalupe Plata, si acaso un poco arriesgado programados detrás de tanta energía, capas de rock más elaborado y el blues habitual ya de sobra conocido por todos, fueron perfectas para una guinda ideal. Larga vida al Fuzzville.

 

JEFF the Brotherhood

JEFF the Brotherhood. Foto: Jorge Martín

Biznaga

Biznaga. Foto: Íñigo Amescua (Fuzzville)

Fuzzville

Segundo Escenario. Foto: Jorge Martín

Fuzzville

Zona principal. Foto: Íñigo Amescua (Fuzzville)

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